Harry Kane esquiva el Balón de Oro y se centra en títulos con Bayern
Harry Kane acaba de levantar otro trofeo con Bayern Munich, pero no quiere oír hablar del Balón de Oro. El delantero inglés, clave en la victoria 2-1 ante Borussia Dortmund en la Supercopa de Alemania, prefiere mirar al vestuario antes que a las galas individuales.
El título añade otra línea a un currículum que ya impresiona: Bota de Oro, Bundesliga, Copa de Alemania, ahora Supercopa… y esos seis goles en el Mundial que llevaron a Inglaterra al tercer puesto. Kane vive uno de los tramos más prolíficos de su carrera, pero pisa el freno cuando la conversación gira hacia el premio que ningún jugador de Bayern conquista desde Karl-Heinz Rummenigge.
Cuando el diario Marca le preguntó por sus opciones de ganar el Balón de Oro, la respuesta fue fría, casi automática, pero reveladora: «Ha comenzado una nueva temporada y es bonito empezarla ganando una copa como la Supercopa. Es verdad que la pasada temporada fue la mejor de mi carrera, pero ahora estoy centrado en la nueva temporada».
No hay fuegos artificiales en su discurso. Hay ambición.
Kane lo dejó aún más claro al hablar de los objetivos del equipo: «Tenemos que pelear por todos los títulos otra vez, incluida la Champions League. La Supercopa es el primero de los cuatro títulos por los que lucharemos y espero que sigamos por este camino».
La noche de la final no fue la más brillante del inglés. Jugó los 90 minutos, pero no marcó y estuvo lejos de su techo habitual. Aun así, sus números con la camiseta de Bayern siguen siendo descomunales: 146 goles en 148 partidos. Una cifra que explica por qué el club se ha reconstruido alrededor de su figura mientras él se prepara ya para su cuarta temporada en Múnich.
Ni siquiera su situación contractual parece inquietarle. Nada de ultimátums ni frases grandilocuentes. Solo calma. «Hablaremos esta semana y la próxima. Tendremos una conversación abierta y no tenemos prisa ni estamos nerviosos», aseguró.
Títulos por delante, goles por venir y un Balón de Oro que, por ahora, Kane prefiere dejar en segundo plano. La pregunta es cuánto tiempo más podrá ignorarlo si sigue marcando el ritmo del fútbol europeo desde Múnich.






