Florentino Pérez y las elecciones en el Real Madrid en crisis
Florentino Pérez eligió una de las temporadas más convulsas de la era moderna para romper su habitual silencio. Sin títulos grandes, con un banquillo convertido en puerta giratoria y un vestuario señalado por los conflictos internos, el presidente de Real Madrid decidió mover ficha: habrá elecciones.
No se trata de una retirada. Es, en realidad, un desafío.
Elecciones… pero con Florentino en la papeleta
Pérez confirmó que ya ha activado el mecanismo para convocar un proceso electoral en el club. Lo hizo con una frase calculada, que mezcla apertura y continuidad: ha pedido a la junta electoral que inicie el procedimiento para convocar elecciones a la junta directiva… en las que él mismo se presentará.
La idea es clara: abrir las urnas, pero sin abandonar el poder.
“Las convoco para que todo el mundo sepa que están abiertas a todos, que puedan presentarse como hice yo”, explicó, subrayando que no busca focos ni protagonismo personal. El mensaje, en realidad, va dirigido tanto a la masa social como a sus críticos: si alguien quiere cambiar el rumbo, que dé la cara.
Un curso desastroso y un banquillo en el aire
El contexto es demoledor. El curso ha sido calificado por muchos como un “desastre histórico”: ningún gran título, inestabilidad en el banquillo y una sensación de desorden interno que golpea la imagen de una institución acostumbrada a medir las temporadas por trofeos, no por excusas.
Los aficionados miran ya al próximo entrenador. Tras los pasos por el banquillo de Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, el madridismo busca un nombre que devuelva autoridad y rumbo. La gran incógnita sobrevuela el Santiago Bernabéu: ¿quién dirigirá al equipo la próxima temporada?
Florentino, de momento, cierra la puerta a las pistas.
Mourinho sobre la mesa… y un presidente que esquiva el tema
La posibilidad del regreso de José Mourinho apareció inevitablemente en la rueda de prensa. El nombre del portugués siempre reaparece en tiempos de crisis, asociado a la idea de “orden”, disciplina y choque frontal con todo lo que se mueva.
Pérez, sin embargo, no quiso entrar en el juego. Ni una concesión al debate táctico del verano.
“En cuanto a la llegada de Mourinho, no estamos en esa fase del procedimiento”, zanjó. Su argumento se apoyó en una idea recurrente: antes de hablar de entrenadores o jugadores, quiere centrarse en que Real Madrid “pertenezca a sus socios”. Recalcó que su prioridad es escuchar a esos socios, que se presenten, que expliquen qué han hecho por el club.
Y remató con una línea roja: “No voy a hablar de entrenadores ni de jugadores. Me presento para devolver los activos del club a sus socios”. El mercado puede esperar; la batalla política, no.
Florentino se defiende: “Nunca hubo un Real Madrid más glorioso”
El presidente aprovechó el micrófono para pasar al ataque. Señaló a sectores concretos de la prensa, a los que acusó de intentar desestabilizar el club y forzar su salida. En su relato, él aparece como el muro que separa a Real Madrid de intereses externos y “campañas absurdas” contra la institución y contra su figura.
“Se los están quitando, por lo que veo cada día, algunos periodistas que quieren que me vaya”, denunció, en referencia a los socios y su poder. Y lanzó su mensaje más contundente: no solo no piensa irse, sino que se presenta a la reelección precisamente para asegurar que el club siga en manos de sus miembros.
Recordó sus primeros pasos hace 26 años, cuando, según su versión, tuvo que “pagar a los que no cobraban y defender la institución”. Desde ahí construyó su argumento de legitimidad: estabilidad financiera, éxitos deportivos y un Real Madrid que, en su opinión, nunca fue tan grande.
“No ha habido un Real Madrid más glorioso en la historia”, afirmó, reivindicando incluso haber sido elegido “mejor presidente de la historia del club, y de la historia de todos los clubes”. Una declaración de poder, pero también una línea clara: él se ve a sí mismo como imprescindible.
“Si tanto critican, que se presenten”
Aunque de momento no asoma un rival serio, Florentino insistió en que las elecciones serán una oportunidad real para sus detractores. No se limitó a hablar de críticos anónimos; también apuntó, con ironía, a una figura muy concreta, sin nombrarla directamente.
“Convoco elecciones este año para que haya candidatos. Ese señor que habla con las eléctricas y tiene acento sudamericano, que se presente. Acento mexicano”, lanzó, en una alusión directa a uno de sus críticos mediáticos. “Dicen que somos muy malos, que somos una dictadura. Que se presente ese señor del que hablamos, y cualquiera que quiera”.
El mensaje es transparente: menos ruido, más urnas. Si alguien cree que puede gestionar mejor el club, que lo demuestre en un proceso electoral, no en tertulias o columnas.
“Florentino no se va… hasta que los socios lo decidan”
El cierre de su intervención fue un aviso al futuro. Pérez dejó claro que su continuidad no depende de presiones externas ni de campañas mediáticas, sino de una sola instancia: los socios.
“Florentino no se va a ir hasta que los socios quieran”, sentenció. Invitó a quien desee competir con él a hacerlo abiertamente y a prometer que lo hará mejor, como él mismo asegura haber hecho antes del año 2000, cuando evocó una época en la que “hasta los muertos votaban”.
“¿Vamos a volver a esa época? No”, respondió él mismo, marcando distancia con cualquier sombra de irregularidad electoral. Y se quedó con una promesa ambiciosa: “Estamos trabajando para hacer mejor el fútbol y hacer mejor al Madrid, y vamos a conseguir muchas cosas”.
La temporada ha sido un golpe durísimo. El club se asoma a un verano decisivo, con un banquillo por definir, una plantilla por ajustar y unas urnas abiertas. Florentino ya ha dejado claro que no piensa apartarse. La pregunta, ahora, es si alguien se atreverá a mirarle de frente y disputarle el trono del Bernabéu.






