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Ferran Torres y su gorra 'Make Spain Great Again' en la final del Mundial

La imagen dio la vuelta al mundo casi tan rápido como su gol. Ferran Torres, héroe de la final del Mundial para España, apareció en el desfile de campeones en Madrid con una gorra roja que desató un terremoto político y mediático: “Make Spain Great Again”.

La referencia era imposible de pasar por alto. El diseño imitaba casi al milímetro la célebre gorra “Make America Great Again” asociada a Donald Trump: mismo color, misma tipografía, mismo mensaje, con un solo matiz clave en el bordado. Donde el eslogan original habla de “America”, la versión de Torres cambiaba el país por “Spain”.

El contexto deportivo era inmejorable. Un día antes, el domingo 19 de julio, el atacante había decidido la final del Mundial con un gol en la prórroga ante Argentina, un 1-0 que devolvía a España a la cima del fútbol global. En pleno éxtasis nacional, con la selección paseando el trofeo por las calles de Madrid, el detalle de la gorra rompió la burbuja puramente futbolística.

Desde entonces, silencio absoluto por parte del jugador. Ferran Torres no ha explicado el motivo de su elección. No ha aclarado si se trata de un guiño, una broma, una provocación o simplemente una ocurrencia sin mayor carga política. Ese vacío ha alimentado todo tipo de interpretaciones: ¿homenaje al expresidente estadounidense, parodia de su lema o un juego ambiguo a medio camino entre ambas cosas?

Donald Trump, en cambio, no dejó espacio a las dudas. El viernes 24 de julio, al ser preguntado por el asunto, se mostró encantado con la escena y se apropió del gesto sin titubeos.

“Es un gran jugador. Llevaba esencialmente una gorra de ‘Make America Great Again’, así que fue un bonito tributo. Y creo que lo hizo con buena intención, lo apreciamos”, declaró ante los periodistas.

Para Trump, la lectura es clara: el campeón del mundo se sumó a su eslogan, aunque el bordado dijera “Spain”. La interpretación encaja con su estilo y refuerza el relato de influencia global de su marca política.

Mientras tanto, la imagen de Ferran, subido a un autobús descapotable con el trofeo a pocos metros y una gorra que evoca uno de los símbolos políticos más reconocibles del planeta, ya forma parte del archivo visual de este Mundial. Un simple accesorio convertido en mensaje, o en arma arrojadiza, en medio de una celebración que, sobre el papel, solo iba de fútbol.

La pelota, ahora, está en el tejado del jugador. ¿Explicará algún día qué quiso decir realmente con esa gorra?