La Fábrica del Real Madrid se prepara para dos grandes traspasos
Manuel Ángel y David Jiménez siguen entrenando con la misma seriedad de siempre en Valdebebas. Corren, compiten, afinan detalles. Pero todos saben que su futuro ya no pasa por el Real Madrid. Ellos también. Solo esperan la oferta adecuada, mientras se acumulan los pretendientes de Primera y Segunda división españolas y de varias ligas europeas.
La maquinaria de La Fábrica no se detiene. Los ingresos por ventas de canteranos ya han alcanzado un récord de 199 millones de euros y el siguiente paso está claro: tras la salida de Jacobo Ortega, el turno apunta directamente a Manuel Ángel y David Jiménez. Por eso el club los ha apartado de los amistosos y de los partidos oficiales del Castilla, una medida de protección para evitar cualquier lesión que pueda arruinar un traspaso clave, tal y como adelanta el diario AS.
Manuel Ángel, el cerebro que cambia partidos
El pasado verano ya estuvo a un paso de hacer las maletas. Varios clubes llamaron a su puerta; el Levante insistió más que nadie y también apareció Aston Villa en escena. Aun así, decidió quedarse un año más.
La apuesta le salió bien. Capitán la pasada temporada con Álvaro Arbeloa y después con López de Lerma, el centrocampista terminó el curso dando el salto al primer equipo. Siete partidos, 129 minutos. Suficientes para dejar claro que su nivel pide algo más que la Primera RFEF.
Con 22 años y 1,70 de estatura, Manuel llegó a la cantera blanca en 2014 y se ha consolidado como una de las joyas de la famosa generación del triplete dirigida por Arbeloa, ese grupo que también integraban Nico Paz, Gonzalo, Palacios o Jacobo Ramón. El propio Arbeloa lo definió de forma contundente: “un jugador que cambia por completo el curso de un partido”.
No impone por físico, domina por inteligencia. Se ofrece, organiza, pausa y acelera. Y tiene un detalle que lo hace distinto: maneja las dos piernas con una naturalidad inusual. Lanza faltas con la derecha y con la izquierda, hasta el punto de que en el club bromean con que “ni él mismo sabe si es diestro o zurdo”.
Doce años después de su llegada a Valdebebas, el interés en torno a su figura está a punto de cristalizar en ofertas formales. Todo apunta a que ha llegado la hora de abrir un nuevo capítulo en su carrera, lejos de la camiseta blanca, pero con el sello de La Fábrica grabado a fuego.
David Jiménez, el brazo derecho de Arbeloa
Del cerebro al carril. Del pase al centro tenso. Ahí aparece David Jiménez, compañero de generación de Manuel Ángel en aquel equipo del triplete, un lateral derecho que se quedó cerca de las 20 asistencias en esa temporada histórica.
En Valdebebas lo conocen como “la mano derecha de Arbeloa” sobre el césped. Y no es solo una etiqueta cariñosa: muchos dentro de la casa sostienen que tiene “el mejor pie derecho de la cantera”. Lateral ofensivo en estado puro, un problema constante para las defensas rivales, referencia en jugadas a balón parado y con una calma impropia de su edad cuando la pelota quema.
La descripción interna es rotunda: “Se lanza arriba con todo, tiene personalidad de líder y el toque de Carvajal”. Su carácter fuerte refleja el de Arbeloa, su ídolo de niño y después uno de sus grandes valedores en el club.
Nacido en 2004, en la cantera desde 2013 y también 1,70 de estatura, David cerró la pasada temporada con 153 minutos con el primer equipo, 91 de ellos bajo las órdenes de Xabi Alonso. Tiempo suficiente para dejar huella en el cuerpo técnico. La sensación es clara: ya ha visto y vivido lo bastante como para dar el salto fuera de la burbuja del Real Madrid. Solo falta la chispa que encienda definitivamente su nueva carrera. En Valdebebas están convencidos de que está al caer.
Un verano que rompe la barrera de los 200 millones
Con las salidas de Manuel Ángel y David Jiménez, el Real Madrid reventará una cifra simbólica: la de los 200 millones de euros en ingresos por ventas de canteranos en este mercado. Los 10 millones que entran en caja por el traspaso de Jacobo Ortega ya han disparado el total por encima de los 199 millones.
En los pasillos de Valdebebas muchos ya hablaban hace meses de un “verano histórico”. No exageraban. El club no solo vende, también se reserva porcentajes de futuras plusvalías de varios de estos jugadores, una apuesta clara por seguir rentabilizando el talento que forma.
- Nico Paz (60 millones de euros)
- Gonzalo (40 millones)
- Víctor Muñoz (20,5 millones)
- Gila (15 millones)
- Álvaro Rodríguez (12,5 millones)
- Álex Jiménez (12,5 millones)
- Palacios (10 millones)
- Jacobo Ortega (10 millones)
- Fran García (4 millones)
- Mario Martín (3 millones)
- Fran González (3 millones)
Y todavía hay fuerte interés por otros nombres como Sisteró, Yáñez y Juan Martínez.
La Fábrica no solo alimenta al primer equipo. Se ha convertido en una fuente de talento y de ingresos sin precedentes. Ahora, con Manuel Ángel y David Jiménez a un paso de cruzar la puerta de salida, la pregunta ya no es si el modelo funciona, sino hasta dónde puede llegar esta factoría que vende por 200 millones… y sigue produciendo.






