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La FAW retira su apoyo a Infantino y cuestiona su liderazgo

El edificio de poder de Gianni Infantino ha recibido uno de sus golpes más simbólicos. La Football Association of Wales (FAW) ha retirado oficialmente su apoyo a la candidatura del suizo para seguir al frente de la FIFA en el ciclo 2027–2031, una decisión que llega tras el polémico intento de vender participaciones del Mundial a inversores privados.

Ese plan, duramente criticado en todo el planeta fútbol y rechazado por tres confederaciones, había sido aparcado por el propio Infantino la semana pasada. El presidente de la FIFA anunció que guardaba la propuesta en un cajón. Demasiado tarde para algunos. Entre ellos, la federación galesa.

El comunicado de la FAW no deja resquicios a la interpretación. La federación “confirma la retirada de su apoyo” a Infantino y enumera una lista de reproches que dibuja un retrato devastador de su gestión reciente: “fallos en buena gobernanza, procesos, liderazgo, valores, gestión de grupos de interés, comunicaciones y buen juicio”. Una enmienda a la totalidad.

La frase clave llega al final: Infantino “ha perdido la confianza de la FAW para permanecer al timón del fútbol mundial”. Y el remate, aún más contundente: “No poner los mejores intereses del fútbol en primer lugar es un fallo que no podemos aceptar”.

El contexto político tampoco ayuda al presidente de la FIFA. El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, elevó el tono el viernes al afirmar que Infantino es “el hombre equivocado” para dirigir el organismo. La Federación de Inglaterra, por su parte, ha reclamado una “revisión completa y robusta” de su liderazgo. La presión ya no llega solo desde dentro del fútbol: el debate se ha trasladado al terreno institucional.

Infantino tiene previsto presentarse a la reelección en marzo del próximo año. Sobre el papel, sigue siendo el gran favorito. Pero la decisión de Gales marca un precedente incómodo: es la primera asociación nacional que rompe públicamente con él y le retira el respaldo de cara a los próximos comicios.

No es una federación cualquiera. Gales se ha consolidado en la última década como una voz respetada en los debates de gobernanza del fútbol internacional. Que sea precisamente la FAW la que dé el paso al frente envía una señal clara a otras asociaciones que dudan pero aún no han hecho público su malestar.

El fallido intento de abrir el Mundial al capital privado ha actuado como catalizador. El proyecto, ya muy cuestionado por su impacto potencial en la independencia y la esencia del torneo, ha terminado exponiendo algo más profundo: la desconfianza hacia la forma en que se toman las decisiones en la cúpula de la FIFA.

Infantino ha sobrevivido a crisis y polémicas desde que llegó al cargo, hace casi una década. Esta vez, sin embargo, el desgaste se mide en algo más que titulares incómodos: empieza a traducirse en votos que se escapan. La pregunta ya no es solo si logrará la reelección, sino cuántas federaciones más se atreverán a seguir el camino que acaba de trazar Gales.