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Enzo Fernández y Rodri: ¿Cambio de clubes en el mercado?

El reloj corre en Londres y en Manchester. Chelsea ha marcado una línea roja: ofertas por Enzo Fernández solo hasta este viernes a las 17:00 BST. Precio fijado, sin rodeos: 120 millones de libras. Y al otro lado, Manchester City mira el tablero con una condición innegociable: no habrá intento por el argentino si Rodri se queda.

La operación que se cocina podría ser una de las más grandes de la historia. No solo por la cifra, también por las implicaciones deportivas y por la tensión que ya existe entre dos clubes que apenas se soportan desde la marcha de Enzo Maresca de Stamford Bridge rumbo al Etihad.

Maresca, el nexo y la obsesión

El escenario tiene algo de reencuentro. Enzo Maresca, nuevo técnico del City y antiguo entrenador de Fernández en Chelsea, es uno de los grandes impulsores de la operación. Lo demostró en su etapa en Londres: le dio la capitanía cuando Reece James se lesionó y lo utilizó en 79 de los 92 partidos que dirigió al equipo.

Fernández nació como mediocentro defensivo, pero Maresca lo adelantó muchos metros el curso pasado cuando Cole Palmer estuvo fuera. El resultado fue contundente: 15 goles, su mejor registro goleador como profesional. Esa versatilidad es oro para un técnico que ya tiene en su plantilla a otro todoterreno del centro del campo, Elliot Anderson, fichado este verano desde Nottingham Forest por 116 millones de libras.

Con Anderson y Fernández, Maresca podría mover piezas, cambiar alturas, alternar registros. Y aún así el City sigue sonando ligado a otro mediocentro defensivo, Ayyoub Bouaddi, de Lille. La idea es clara: blindar la sala de máquinas para la era post-Guardiola.

Rodri, la pieza que lo condiciona todo

Pero nada se mueve sin Rodri. El City ha sido tajante: no irá a por Enzo si el internacional español continúa. Todo pasa por la salida de un futbolista que ha sido el eje del mejor City de la historia reciente.

Rodri, 30 años, 298 partidos con el club, cuatro ligas, varias copas, el gol que dio la Champions League frente al Inter de Milán y un Balón de Oro en su palmarés. El mediocentro quiere volver a casa, a España, y vestir la camiseta del Barcelona, después de que el Real Madrid se haya retirado de la puja. El City pide 80 millones de euros (68,4 millones de libras). El Barça, de momento, ha abierto el fuego con una oferta de apenas 38,5 millones de libras por un jugador que termina contrato el próximo verano.

Según la información de BBC Sport, las operaciones Rodri–Barcelona y Enzo–City están conectadas, pero no necesariamente sincronizadas en el tiempo. Si el City tiene la certeza de que Rodri se marcha, podría lanzar su ofensiva por Fernández incluso antes de que el español vuelva a jugar tras un pequeño procedimiento en la espalda.

Un mercado descomunal en el Etihad

El City ya se ha movido con fuerza. Este verano ha desembolsado más de 250 millones de libras, con las incorporaciones de jóvenes como Pierce Charles, Jeremy Monga, Mathys Detourbet y el portero Geronimo Rulli, además del ya mencionado Anderson. Y si se suma el gasto de enero —82,5 millones por Antoine Semenyo y Marc Guehi—, el total de 2026 se acercaría a los 350 millones de libras.

No todo ha sido gasto. Han salido jugadores de peso en nómina alta como Bernardo Silva y John Stones, que han dejado el club libres, y James Trafford ha sido traspasado al Leeds por hasta 45 millones de libras. Tijjani Reijnders está a punto de poner rumbo a Al-Qadsiah, en la Saudi Pro League, por 52 millones de libras.

Aun así, si el City llega a los 120 millones por Fernández, firmaría el cuarto traspaso más caro de la historia. Solo por encima quedarían los movimientos de Alexander Isak de Newcastle a Liverpool por 125 millones el verano pasado y los megafichajes de Neymar y Kylian Mbappé por Paris Saint-Germain en 2017. Anderson figura ahora mismo en el quinto puesto de la lista, y el propio Enzo ya está en el top 10 por los 107 millones que pagó Chelsea al Benfica en febrero de 2023.

Chelsea, entre el negocio y el orgullo

En Stamford Bridge, la postura oficial es firme. El plazo marcado para que City —o cualquier otro club— presente oferta por Enzo vence este viernes. El cierre real del mercado es el martes 1 de septiembre a las 23:00 BST, pero internamente se insiste: si no hay movimiento antes de la hora fijada, el argentino se quedará hasta el próximo verano.

Fuentes consultadas por el periodista Nizaar Kinsella lo definen como una situación de “ganar-ganar” para Chelsea: o retienen a un jugador de élite o ingresan 120 millones de libras. Otra cosa es si, llegado el caso, el club tendría realmente la sangre fría de rechazar una de las mayores ofertas de la historia si aparece unos días después. Hay precedentes que invitan a tomarse en serio los plazos: en 2020, Manchester United creyó que Borussia Dortmund bluffeaba con su fecha límite del 10 de agosto por Jadon Sancho. Subió su oferta tras ese día… y tuvo que esperar un año más.

La venta de Fernández elevaría el total de ingresos por ventas de Chelsea por encima de los 250 millones de libras. Un alivio en un verano de gasto descomunal: más de 300 millones desembolsados, con el fichaje récord del club de Morgan Rogers por 117 millones desde Aston Villa, 52 millones por el defensa de Crystal Palace Maxence Lacroix y 47 millones por el lateral derecho de Atalanta Marco Palestra.

Si Enzo sale, el club ya tiene apuntados objetivos. Hace tres semanas, Bournemouth rechazó una oferta de 64 millones por el centrocampista Alex Scott. El plazo autoimpuesto con City les dejaría más de dos semanas para encontrar sustituto.

Una relación envenenada entre clubes

Todo esto se cocina sobre un trasfondo de mala sangre. La marcha de Maresca de Chelsea hacia el City dejó cicatrices. Durante sus 18 meses en el banquillo londinense, el italiano chocó con los propietarios en repetidas ocasiones. El 1 de enero dejó el cargo. El equipo era quinto cuando se marchó y acabó décimo, con Xabi Alonso ya instalado como tercer técnico en pocos meses tras sustituir a Liam Rosenior.

En su momento se habló de salida “de mutuo acuerdo”, pero Maresca ha admitido después que dimitió y que esa decisión “abrió un camino” para su llegada al City, donde ya había trabajado como asistente de Pep Guardiola y donde siempre fue señalado como heredero natural. Al final de la temporada, el City tuvo que pagar una compensación millonaria a Chelsea por un entrenador que ya no estaba en el cargo.

Según Kinsella, no hay duda de que el caso Maresca ha envenenado la relación entre ambos clubes, y perder ahora a Enzo Fernández en dirección al Etihad añadiría otro capítulo a una historia cada vez más tensa. La salida del técnico desestabilizó al vestuario, incluido el propio Fernández, y desembocó en un largo litigio que terminó con Chelsea ingresando 17,2 millones de libras en compensación. Maresca, que ya había despertado el interés del City en dos ocasiones antes de marcharse, acabó logrando su gran salto, aunque tuvo que disculparse públicamente en Instagram y pagar una cantidad no revelada al club londinense.

El desencanto de Enzo y el giro hacia Manchester

La relación entre Fernández y Chelsea se ha ido erosionando desde la salida de Maresca en enero. En marzo, tras una dura derrota ante Paris Saint-Germain en la Champions League, el argentino criticó al club públicamente y poco después confesó que su sueño era jugar en Madrid. Esas declaraciones le costaron dos partidos en la grada.

El mes pasado, el Real Madrid emitió un comunicado para dejar claro que no ficharía a Fernández. Desde entonces, el City se ha quedado como único candidato serio para hacerse con el mediocentro. Y ahí entra en juego el viejo vínculo con Maresca, el estilo que ya conoce, el rol que ya ha explotado y la posibilidad de encajar en varios puestos del sistema del italiano.

Chelsea, mientras tanto, observa el reloj. El City espera noticias de Barcelona y de Rodri. Entre ambos, un jugador que ya sabe lo que es protagonizar un traspaso gigantesco y que podría volver a sacudir el mercado.

La pregunta es sencilla, la respuesta no tanto: ¿se atreverá el City a romper la banca y abrir otra guerra con Chelsea, o protegerá a toda costa al hombre que ha sostenido su era dorada en el centro del campo?