Egipto se juega el pase a octavos ante Irán con Salah
Mohamed Salah vuelve a asomarse a la puerta de la historia. Esta vez no con el Liverpool, sino vestido de rojo, al frente de una selección de Egipto que llega a la última jornada de la fase de grupos del Mundial 2026 con el destino en sus manos y un país entero pendiente de cada pase.
El escenario no admite titubeos: líder del Grupo G, Egipto se juega el pase a octavos de final frente a Irán este viernes 26 de junio, en Lumen Field, en Seattle. Un triunfo o un empate bastan para sellar el billete a la ronda de 32. Una derrota, en cambio, abriría la puerta a la calculadora, al suspense cruel de la diferencia de goles y a la posibilidad real de una eliminación tan dolorosa como inesperada.
Todo llega después de una victoria con carga emocional: el triunfo sobre Nueva Zelanda en el que fue el último partido mundialista de los oceánicos. Egipto lo convirtió en un punto de inflexión. Un aviso al resto del grupo. Un mensaje: esta vez no vienen de paso.
Un líder llamado Salah y un once con dudas
El plan, sobre el papel, es claro. Salah manda en el frente de ataque, referencia absoluta de una selección que se ha acostumbrado a mirarlo antes de cada decisión importante. A su alrededor, un bloque reconocible, trabajado, que ya ha demostrado solidez competitiva en este Mundial.
Sin embargo, la preparación del duelo ante Irán no ha sido plácida. El cuerpo técnico egipcio ha tenido que lidiar con problemas físicos que amenazan con alterar la alineación tipo. La situación de Omar Marmoush, del Manchester City, se ha convertido en el gran interrogante de la semana. Informaciones procedentes de medios egipcios apuntan a que su disponibilidad es dudosa, y su posible ausencia obligaría a reajustar piezas en ataque y en las transiciones.
Con Marmoush entre algodones, el once proyectado ante Irán dibuja un Egipto reconocible, pero con matices.
En la portería, Mostafa Shoubir asume la responsabilidad bajo los focos de un partido que puede marcar una generación. Por delante, una línea de cuatro que mezcla contundencia y oficio: Ahmed Fatouh en el lateral izquierdo, Mohamed Abdelmoneim y Ramy Rabia como pareja de centrales, y Mohamed Hany cerrando el costado derecho.
El centro del campo se construye alrededor del equilibrio. Mahmoud Saber, Mohanad Lashin y Emam Ashour forman un triángulo que debe sostener al equipo cuando Irán apriete y, al mismo tiempo, activar a los hombres de arriba con criterio. Si ellos mandan en la medular, Salah tendrá metros para castigar.
Arriba, el plan es agresivo: Salah, partiendo desde la derecha pero con libertad total para aparecer por dentro, Mahmoud Trezeguet atacando el espacio desde la izquierda y Mostafa Zico como referencia central. Tres perfiles distintos, complementarios, pensados para castigar a una defensa iraní que sufrirá si el partido se rompe.
Un partido al filo: del control al abismo
La ecuación es sencilla y cruel. Empatar basta. Ganar sería un golpe de autoridad. Perder, en cambio, puede desencadenar un drama si la diferencia de goles no acompaña. Cada decisión, cada balón dividido, pesará.
Egipto llega con confianza, pero también con la conciencia clara de que un Mundial no perdona desconexiones. Irán, acostumbrada a sobrevivir en escenarios límite, no regalará un centímetro. El duelo se perfila tenso, cerrado, de detalles. De esos en los que un error en salida o una genialidad de Salah pueden inclinar el tablero para siempre.
Mientras los técnicos afinan la pizarra, el contexto añade una capa más de presión. No es solo un partido por el pase. Es la oportunidad de consolidar a esta Egipto como algo más que una selección incómoda. Es la ocasión de instalarse, por fin, en la conversación de las grandes en un Mundial ampliado, con una ronda de 32 que se abre como puerta a algo mayor.
La cita en Seattle
El balón echará a rodar el viernes 26 de junio a las 23:00, hora del Este de Estados Unidos (20:00, hora del Pacífico), en un Lumen Field preparado para una noche larga. El encuentro se podrá seguir en televisión a través de FS1, con cobertura en español en Telemundo, y en directo por streaming mediante FOX One, Peacock (en español) y Fubo.
Egipto ya sabe lo que tiene que hacer. La tabla lo deja claro, las cuentas también. Ahora la pregunta es otra: ¿está preparada esta generación para dar el salto definitivo bajo la luz de Seattle, con Salah como faro y el mundo mirando?






