Dummigan brilla en el regreso al césped de Derry City
Derry City regresó a su nuevo césped natural en el Ryan McBride Brandywell Stadium con una victoria que nunca pareció estar en duda. Mandó en el juego, en las áreas y en el marcador ante un Drogheda United que sobrevivió mientras pudo, pero terminó cediendo por 2-0.
El partido tuvo un dueño desde el arranque. A los tres minutos, Derry ya había encontrado la primera ocasión clara: carrera incisiva de James Olayinka, disparo mordido y balón perfecto para Michael Duffy, que se plantó delante de Luke Dennison. El portero de Drogheda reaccionó rápido, se hizo grande y evitó el 1-0 cuando el estadio ya se levantaba de su asiento.
El aviso no frenó al conjunto local. Siguió jugando en campo rival, empujando, abriendo bien el campo con Duffy y Liam Boyce y castigando por dentro con la llegada de los centrocampistas. La sensación era de asedio controlado.
El travesaño entra en escena
A los 25 minutos, la madera salvó a Drogheda por primera vez. Adam O’Reilly filtró un pase inteligente hacia la subida de Brandon Fleming por la izquierda. El centro del lateral se desvió y cayó muerto para Olayinka, que conectó de primeras, de interior, a bocajarro. El balón se estrelló con violencia en el larguero. El Brandywell rugió… y también suspiró.
La presión, sin embargo, no tardó en encontrar premio.
Tres minutos después, Cameron Dummigan decidió que la vuelta al césped merecía una firma de lujo. Controló a unos 25 metros, levantó la cabeza y soltó un disparo enroscado que voló hacia la escuadra izquierda de Dennison. Imparable. El guardameta sólo pudo acompañar la parábola con la mirada. Golazo, otro más para quien ya había ganado el premio a Gol del Mes en mayo.
Drogheda respondió como pudo. Pasada la media hora, Thomas Oluwa se generó espacio en la frontal del área y buscó portería con un disparo seco. El balón rozó la parte superior del larguero y se marchó por encima. Fue un recordatorio de que, pese al dominio de Derry, el marcador seguía abierto.
Derry, en cambio, no levantó el pie. Un pase preciso de Boyce dejó a Duffy encarando desde la derecha, muy cerca del área pequeña. El extremo golpeó duro y cruzado, pero Dennison volvió a volar para mantener con vida a los suyos.
Control tras el descanso y sentencia en el descuento
La segunda parte arrancó con el mismo guion. Derry instalado arriba, Drogheda esperando un error para salir. Duffy rozó el segundo con un disparo con efecto desde el costado derecho del área. El balón superó a Dennison, pero cayó sobre el techo de la portería. Otra ocasión, otra advertencia.
Con el paso de los minutos, el partido se fue espesando. Derry siguió mandando, moviendo la pelota con calma, mientras Drogheda apenas encontraba aire. El único nubarrón para los locales llegó en el tramo final: en el minuto 82, Darragh Markey, que había entrado por James McClean en el 69, volvió a resentirse de sus problemas en el tendón de Aquiles y tuvo que dejar su sitio a Rob Slevin. Un contratiempo serio en una noche por lo demás plácida.
Cuando el encuentro parecía condenado a un 1-0 corto para lo que se había visto, Derry aceleró una última vez. Minuto 93, contraataque limpio, vertical. Duffy condujo con la cabeza levantada y eligió bien: pase raso, medido, y O’Reilly llegando desde segunda línea para cerrar la jugada con un toque sencillo, de interior, superando a Dennison. Gol de manual. Gol que hacía justicia a su partido y al dominio colectivo.
El pitido final certificó una victoria cómoda, construida desde el control y adornada por el misil de Dummigan y la frialdad de O’Reilly. Noche redonda para Derry City en su regreso al césped natural, con la sensación de que este Brandywell, cuando el equipo juega con este ritmo y esta confianza, puede convertirse en una plaza muy incómoda para cualquiera.






