Deschamps mantiene el plan: Francia no tocará lo que funciona
Didier Deschamps no está para experimentos. Según avanzó L’Équipe, el seleccionador francés no tiene intención de introducir cambios de calado en el once que se impuso con autoridad 3-1 a Senegal en el debut mundialista. El mensaje es claro: quien respondió en el estreno, repite. El próximo examen, el lunes por la noche frente a Irak.
Francia arrancó fría ante los campeones de África, sin ritmo ni precisión, lejos de la versión dominante que se le exige a una candidata al título. Pero el descanso lo cambió todo. En el vestuario, Deschamps elevó el tono y el equipo salió transformado: más agresivo, más rápido, más vertical. Tres goles en una segunda parte arrolladora sellaron una victoria que, más que tres puntos, dejó una sensación de equipo serio y con recursos.
Ese segundo tiempo se ha convertido en la referencia interna. Es la base sobre la que Deschamps quiere construir su fase de grupos. Nada de revoluciones ni giros tácticos bruscos: continuidad para consolidar automatismos, confianza para los que ya han respondido bajo presión.
Buenas noticias en la enfermería
El plan se ve reforzado por otro factor clave: la salud del vestuario. Del triunfo ante Senegal no han salido nuevos problemas físicos. Francia llega al duelo contra Irak prácticamente al completo, un lujo en un torneo que castiga cada minuto de alta intensidad.
Malo Gusto y William Saliba siguen con tratamientos específicos para resolver sus molestias, pero el escenario es tranquilizador. No se han detectado lesiones graves ni recaídas, y el cuerpo técnico trabaja con la idea de tener a casi toda la plantilla disponible para que Deschamps elija sin condicionantes médicos.
Con el primer paso firme y el grupo sano, el seleccionador apuesta por la continuidad. Irak será, entonces, algo más que un segundo partido de grupo: será la prueba de si esta Francia es capaz de imponer su ley desde el minuto uno y no solo después de una bronca en el vestuario.






