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Derbi de Madrid: Atlético busca la victoria ante Real Madrid

El Atlético de Diego Simeone llega a este fin de semana instalado en la tercera plaza de LaLiga, pero con un premio mayúsculo al alcance de la mano: si gana el primer derbi de la temporada ante el eterno rival, saltará hasta la segunda posición. No es un partido más. Es el derbi de Madrid número 300 en la historia, el 179º en Liga y el trigésimo liguero de Simeone al mando rojiblanco.

El contexto le sonríe al Atlético. El equipo encadena dos victorias tan necesarias como convincentes ante Real Sociedad y Osasuna. Siete goles a favor, ninguno en contra y, sobre todo, el sello de los fichajes de verano: Jonathan David, Lee Kang-in y Alejandro Grimaldo firmaron cuatro de esos tantos y han agitado el ataque colchonero. Las porterías a cero han devuelto confianza a una defensa que había perdido fiabilidad en el arranque de curso.

Ahora les espera el examen definitivo: el Real Madrid de José Mourinho, en el primer cara a cara entre ambos técnicos desde aquellas semifinales de la UEFA Champions League de 2014. Otro tiempo, otros nombres, la misma tensión.

Un Madrid goleador pero vulnerable

Los números del Real Madrid en Liga son contundentes: cinco victorias en seis jornadas y 17 goles a favor, impulsados por el impacto inmediato de Kylian Mbappé y Jude Bellingham. Cuando aceleran, arrasan. Pero el brillo ofensivo esconde grietas.

El equipo blanco no ha logrado dejar su portería a cero en sus últimos cuatro partidos oficiales. Demasiado castigo para un aspirante al título. El Atlético, que ha olido sangre en sus dos últimos encuentros, sabe que ahí se abre una ventana. Si roba arriba, si castiga cada pérdida, puede encontrar oro.

La última salida del Madrid fue una advertencia seria. Necesitó un gol in extremis de Carlos Espí para tumbar al Elche el martes, después de desperdiciar una ventaja de dos tantos. Abiel Osorio y Fer Niño igualaron en el tramo final y obligaron a Mourinho a tirar de banquillo. Espí resolvió nada más entrar, pero el mensaje quedó claro: este Madrid se desconecta cuando se ve por delante.

Ese tipo de lagunas, en un derbi, suele pagarse caro. Jugadores como Lee Kang-in o Álex Baena pueden encontrar tiempo y espacio entre líneas si el bloque blanco se parte tras un buen inicio. El Atlético, más directo y vertical en las últimas semanas, no perdonará tantas facilidades.

Vinícius, del recuerdo al presente

El precedente inmediato entre ambos equipos todavía escuece en el Metropolitano. Vinícius Júnior firmó un doblete en el último enfrentamiento, un 3-2 para el Real Madrid en el Bernabéu. Aquella noche fue indetectable.

Esta temporada, el guion ha cambiado. El brasileño solo suma un gol en LaLiga y no termina de encontrar ritmo ni colmillo. Alargar su sequía se antoja clave para el Atlético si quiere encadenar otro triunfo en casa en el derbi. Cerrar su banda, cortarle las conducciones, aislarle lejos del área: el plan pasa por ahí.

Simeone recupera piezas

En el capítulo de novedades, Simeone recibe una noticia importante: Julián Álvarez volvió a entrenarse el viernes tras perderse dos partidos por una sobrecarga muscular. Todo apunta a que estará disponible para enfrentarse al Real Madrid, aunque no hay garantía de que forme parte del once inicial. Su presencia, aun saliendo desde el banquillo, ofrece una variante más en ataque.

No todas las noticias son positivas. Alexander Sørloth, con una lesión muscular, y Pablo Barrios, con problemas en la pierna derecha, apuntan a perderse la cita. Dos bajas que obligan a ajustar la rotación en un partido que siempre exige piernas frescas y cabeza fría.

El club quiso subrayar la dimensión del duelo con un media day especial en la previa. Jan Oblak y Marcos Llorente atendieron a los periodistas y remarcaron tanto la importancia del encuentro como el buen momento anímico del vestuario. El mensaje fue claro: el equipo se siente preparado para un partido que puede marcar un antes y un después en la temporada.

No habrá margen para la especulación. Un derbi, el 300º nada menos, con la segunda plaza en juego, un Madrid que golpea pero se descuida atrás y un Atlético en plena reconstrucción ofensiva. El escenario está montado. Falta saber quién se atreverá a mandar cuando el balón empiece a arder.