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Demi Akarakiri: de Everton a Cagliari en la Serie A

Demi Akarakiri ha elegido el camino difícil, pero directo. El joven centrocampista de Everton está a un paso de convertirse en nuevo jugador de Cagliari, en un movimiento que habla tanto de su ambición como del nuevo plan deportivo del club sardo.

El propio futbolista dejó entrever su adiós a Liverpool con un mensaje de “gracias” en su cuenta de Instagram, una despedida breve, pero elocuente, hacia los Blues. No hizo falta mucho más para entender que su etapa en Finch Farm se había cerrado.

Everton había intentado retenerle. El 10 de junio, en el mismo comunicado en el que el club explicaba que seguía en conversaciones con Idrissa Gueye sobre su futuro, se anunció que Akarakiri, junto a Melvin Matos y Rocco Lambert, había recibido una oferta de nuevo contrato. En cambio, otros compañeros del equipo sub-18 —Goodness Gospel-Eze, Louis Poland, Charlie Stewart y Kean Wren— quedaban oficialmente fuera, pendientes de la expiración de sus acuerdos a final de junio.

Akarakiri, londinense y formado durante una década en la academia de Arsenal antes de llegar a Everton en 2024, ha optado por una ruta distinta. No quiere esperar eternamente su oportunidad en la Premier League. La ve más cercana en la isla de Cerdeña, en un Cagliari que terminó 14º en la última Serie A bajo las órdenes de Fabio Pisacane y que busca ahora otro tipo de perfil para acelerar su crecimiento.

Según una información recogida por Sport Witness a partir de un reporte de Corriere dello Sport, el centrocampista de 18 años pasó reconocimiento médico en Roma el jueves y se espera que firme hoy un contrato de cinco años. Un compromiso largo, una apuesta clara de ambas partes.

En Italia no lo ven como un simple proyecto de futuro. El mismo artículo subraya que la llegada de Akarakiri “se considera un golpe importante del nuevo director deportivo Pietro Accardi”, dentro de una estrategia marcada: Cagliari quiere fichar talento joven a bajo coste y vender más caro cuando explote. Modelo conocido, pero que exige tino. Y valentía.

El mensaje desde la cúpula del club sardo va en la misma línea. El presidente Tommaso Giulini ha dejado caer la operación sin rodeos: un adolescente procedente de la Premier League no cruza Europa para limitarse al fútbol formativo. La intención es ofrecerle hueco inmediato en las convocatorias del primer equipo, sin escalas innecesarias.

Para Akarakiri, el escenario es claro. De un entorno de élite saturado de competencia, como el de Everton, a un club que le abre la puerta del fútbol profesional con un rol tangible desde el inicio. Para Cagliari, una apuesta calculada en un mercado en el que el margen de error es pequeño, pero el potencial de revalorización, enorme.

El siguiente paso ya no depende de los despachos. Depende de si el chico que dejó Londres, pasó por Liverpool y aterriza en Cerdeña está preparado para que su nombre deje de sonar solo en las categorías inferiores y empiece a pesar en las noches de Serie A.