Declan Rice: desgaste emocional y reto mundialista con Inglaterra
Declan Rice llega al Mundial con Inglaterra con el depósito casi vacío, pero con la cabeza despejada. El centrocampista reconoce que la pasada temporada, culminada con el título de liga con Arsenal, le pasó factura sobre todo en lo emocional, aunque asegura sentirse “en un muy buen momento” antes del duelo de la selección inglesa contra Ghana.
A sus 27 años, Rice ha encadenado una campaña de exigencia máxima: 63 partidos entre Arsenal e Inglaterra. Casi sin respiro. La semana pasada fue sustituido por precaución en la victoria por 4-2 ante Croacia, una decisión que encendió alguna alarma, pero que el propio jugador ha querido apagar.
En declaraciones a ITV Sport, el mediocentro explicó que arrastra “dolor neural” en los isquiotibiales desde comienzos de año. No es una lesión nueva, sino una molestia con la que ha aprendido a convivir mientras el calendario se hacía interminable. Pese a ello, insiste en que se siente preparado para soportar la carga de minutos que acumula desde hace varias temporadas.
“Llevo seis años jugando en Europa”, recordó Rice, resumiendo su trayectoria reciente. “Mis últimos tres años con West Ham, mis primeros tres con Arsenal. Mi cuerpo se ha condicionado y se ha construido para este momento, para jugar temporadas largas”.
No es una frase vacía: su evolución física le ha permitido sostener un ritmo que pocos centrocampistas manejan en la élite actual.
Lo llamativo es que, para él, lo más duro no ha sido el esfuerzo físico, sino el desgaste mental de una carrera por el título que se decidió al límite. “Probablemente diría que esta temporada ha sido más dura mentalmente que físicamente”, admitió. La presión por ganar, el ruido constante, la obligación de rendir cada tres días. Todo eso pesa.
Rice describe el oficio de futbolista de élite como una montaña rusa emocional. “Las emociones de un futbolista son una locura. Los sentimientos y emociones que atraviesas en una temporada suben y bajan, tienes que encontrar ese equilibrio”. Entre la euforia de las victorias grandes y el golpe de las derrotas, el mediocentro ha tenido que aprender a gestionar cada pico y cada valle.
Ahora, en plena concentración con Inglaterra, asegura haber encontrado ese punto de calma que tanto buscaba. “En este momento estoy mentalmente en un espacio muy bueno, y físicamente me siento realmente bien también. Quiero seguir llevando esto hasta el final del torneo”. No suena a tópico: su rol en el equipo de los Three Lions exige liderazgo, claridad y piernas frescas.
Si no hay contratiempos, Rice sumará ante Ghana su partido número 75 con la selección. Una cifra que habla de jerarquía y continuidad en la élite internacional. Llega cargado de minutos, sí, pero también con la convicción de que su cuerpo y su mente han sido moldeados precisamente para noches como la que le espera. La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿hasta dónde le alcanzará ese equilibrio en el escenario más exigente del fútbol mundial?






