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Crisis en Luzu TV tras falsa muerte del padre de Messi

Un terremoto mediático en plena era Messi: un canal argentino despide a su equipo tras dar por muerto al padre del capitán de la selección

En Argentina, donde el nombre Messi es casi un asunto de Estado, una noticia falsa desató una crisis fulminante en un canal de streaming y encendió todas las alarmas sobre los límites del show en tiempos de Mundial.

Todo estalló cuando Florencia Peña, en vivo por Luzu TV, anunció que Jorge Messi había fallecido. No solo eso: deslizó que Lionel Messi no volvería a jugar en lo que resta de la Copa del Mundo. En cuestión de minutos, la versión se multiplicó en redes, generó estupor y dejó al canal en el centro de la tormenta.

La realidad era otra.

La familia Messi difundió un comunicado el jueves: Jorge se encuentra internado por un problema de salud no especificado, pero “evolucionando favorablemente”. Nada de fallecimiento. Nada de retiro inmediato de su hijo del Mundial. Solo preocupación, silencio y un pedido claro de respeto.

El costo para Luzu TV fue inmediato.

Renuncia al aire y disculpas públicas

Golpeada por la magnitud del error, Peña presentó su renuncia y se disculpó con la familia. Explicó que la información le llegó por la cucaracha, validada —según su versión— por el equipo de producción mientras el programa estaba en directo.

“Pido disculpas a la familia Messi por el momento espantoso que imagino están atravesando. Siento una profunda vergüenza de haber sido vehículo de este dolor”, escribió luego en redes sociales, en un mensaje traducido del español original. Aclaró que la información le fue suministrada como “verificada” por la producción y que confió en ella.

Aun así, no se escudó del todo en el error ajeno: “Asumo mi responsabilidad por haber sido parte de la equivocación y por eso decidí dar un paso al costado y terminar mi participación en Luzu. Vuelvo a pedir perdón de corazón; me equivoqué”.

Para una figura de alto perfil y para un canal que se había convertido en referencia de la nueva generación de consumidores de noticias, el golpe fue doble: de credibilidad y de imagen.

Luzu TV, bajo fuego: despidos y fuga de marcas

Fundado en 2020, Luzu se había consolidado como uno de los espacios digitales más influyentes en Argentina. Precisamente por eso, el error dolió más. Y se pagó caro.

En un comunicado, el canal pidió disculpas y marcó una línea roja: “Para nuestro canal, la difusión de información sensible sin la debida verificación previa es inaceptable”. La dirección de Luzu TV anunció que prescindía de “todos los responsables” del episodio, mientras confirmaba que Florencia Peña había decidido apartarse.

El mensaje buscó recomponer la relación con la audiencia: “Reafirmamos nuestro compromiso con una comunicación responsable, respetuosa y rigurosa”.

La reacción del mercado fue igual de contundente. Según medios argentinos, hasta diez marcas cortaron de inmediato su vínculo comercial con el canal de streaming. Un castigo económico que refleja mejor que cualquier editorial cuánto vale hoy la credibilidad en el ecosistema digital.

La respuesta de la familia Messi: hartazgo y un límite claro

Del otro lado, el entorno de Lionel Messi no se quedó callado. En su comunicado, la familia expresó su “profundo malestar” por la forma en que se trató un tema estrictamente privado.

Apuntó directo al corazón del problema: la falta de “sensibilidad, respeto y escrúpulos” de quienes convirtieron la salud de Jorge Messi en materia de especulación pública.

El mensaje fue tajante: solo el círculo íntimo maneja información real y precisa sobre el estado de Jorge. Cualquier versión que no salga de la familia o de sus canales directos “no debe considerarse válida ni verdadera”.

Y dejó una frase que funciona como advertencia general al ecosistema mediático: en momentos como este, pidieron “responsabilidad, prudencia y humanidad”. La salud de una persona y la tranquilidad de su entorno, subrayaron, no pueden ser objeto de morbo ni de interés irresponsable.

Messi, sexto Mundial y otra polémica en la cancha

Mientras tanto, Lionel Messi sigue en el centro de la escena deportiva. Juega su sexto Mundial, un registro histórico. Y lo hace en modo dominante: hat-trick en el debut, un 3-0 de Argentina sobre Argelia en Kansas City.

El campeón vigente manda en el Grupo J y se prepara para enfrentar a Austria el lunes, en Arlington, Texas. En lo futbolístico, todo parece alineado. El equipo responde, el capitán marca diferencias y la defensa del título avanza a buen ritmo.

Pero el ruido no se limita a lo que pasa fuera del césped.

La federación de Argelia envió una carta a la comisión de arbitraje de Fifa para quejarse por el desempeño arbitral en la derrota 3-0 ante Argentina. El foco está puesto en una acción del primer tiempo: una jugada en la que Messi pisó la pantorrilla del capitán argelino, Aïssa Mandi.

Los hinchas argelinos pidieron expulsión a los gritos. No llegó ni tarjeta. El árbitro, el polaco Szymon Marciniak —el mismo que dirigió la final del Mundial 2022 en Qatar entre Argentina y Francia— dejó seguir. Messi terminó el partido con tres goles y sin sanción disciplinaria.

La queja argelina abre otro frente de debate en torno al trato arbitral a las grandes figuras, mientras el mundo mira a Messi como protagonista absoluto de otra Copa del Mundo.

En medio de todo, una certeza se impone: en la era Messi, cada gesto, cada gol y ahora también cada rumor mal chequeado tiene consecuencias que trascienden la cancha y exponen, una vez más, hasta dónde está dispuesto a llegar el ecosistema mediático con tal de no quedarse afuera de la noticia.