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Copa del Mundo: Duelo entre Rivales en Octavos

La fase de octavos de final del Mundial arranca el sábado y, durante cuatro días, el torneo abandona los tanteos y se instala en el todo o nada. Dieciséis selecciones, cuatro jornadas, billetes a cuartos en juego y varios duelos con aroma a historia.

A continuación, una guía de los partidos que prometen marcar este tramo decisivo.

Canadá vs Marruecos

4 de julio, sábado, Houston Stadium – 17:00 GMT

Canadá llega a esta cita con una cuenta pendiente que tiene nombre y apellidos: Yassine Bounou. El guardameta de Marruecos, nacido en Montreal y tentado en su día por el exseleccionador Benito Floro para vestir la camiseta canadiense, volvió a decir “no” y hoy es el muro que separa a los norteamericanos de un salto histórico.

La última vez que Canadá se topó con Bounou, se estrelló: derrota 2-1 y eliminación en la fase de grupos de Qatar. El contexto ahora es otro. Dos victorias en esta Copa del Mundo han cambiado el estado de ánimo de los Maple Leafs, que se miran al espejo con más fe y menos complejos.

El plan ofensivo es claro. Tajon Buchanan atacando desde la derecha, y Alphonso Davies soltando el freno de mano y adelantando metros desde el lateral izquierdo. Davies, que arrastraba una lesión de isquiotibiales, reapareció en la fase de grupos ante Sudáfrica, su primer partido desde las semifinales de Champions con Bayern Munich. Cuando acelera, el campo se hace pequeño.

En el medio, Jesse Marsch ha tenido que improvisar. Nathan-Dylan Saliba ha entrado en el once por Ismael Koné, lesionado de gravedad (fractura de pierna) ante Qatar. Una baja que obliga a Canadá a ajustar su estructura, pero no su ambición.

Marruecos, por su parte, ha cambiado piezas, pero no termina de encenderse en ataque. Le falta chispa, le sobra seguridad en la portería. El plan es casi explícito: que los Atlas Lions lleven el duelo a un escenario que conocen de memoria, la tanda de penaltis, y que Bounou haga el resto. En el horizonte, un premio mayúsculo: el ganador apunta a cruzarse con Francia en cuartos.

Francia vs Paraguay

4 de julio, sábado, Philadelphia Stadium – 21:00 GMT

Paraguay ya ha sorprendido a más de uno en este Mundial. Francia sabe que, con este rival, la historia advierte pero no intimida.

En 1958, los franceses iban por detrás en el marcador ante Paraguay en la segunda parte. Acabaron ganando 7-3. En 1998, La Albirroja llevó a Les Bleus a la prórroga hasta que un gol de oro de Laurent Blanc rompió la resistencia sudamericana.

Hoy el guion parece distinto. Francia no solo gana, arrasa. Corre más, llega antes, golpea más fuerte. Paraguay logró secar el ataque de Alemania y demostró capacidad para cerrar espacios, pero el reto ahora se llama Kylian Mbappé. Otra dimensión.

El conjunto de Didier Deschamps buscará romper por dentro. Michael Olise y Adrien Rabiot son los encargados de manejar los hilos en la zona central, filtrar pases, acelerar o pausar según convenga. Por fuera, los extremos fijan y ensanchan, abriendo brechas. Desde segunda línea, Olise, Rabiot y, si entra, Theo Hernandez no dudarán en probar desde media distancia.

Paraguay se agarra a su orden y a la jerarquía de Gustavo Gómez atrás. Pero el margen de error es mínimo ante una Francia que llega lanzada y con memoria: ya sabe lo que es sufrir ante este escudo, y no parece dispuesta a repetir el suspense.

Brasil vs Noruega

5 de julio, domingo, New York/New Jersey Stadium – 20:00 GMT

Hay muy pocas selecciones que puedan presumir de tener un balance positivo frente a Brasil. Solo tres: Países Bajos, Hungría y Noruega. Y entre ellas, Noruega tiene un dato que escuece en Río y São Paulo: nunca ha perdido contra la Canarinha (2 victorias, 2 empates).

En Brasil se lleva años esperando este partido. Es el reencuentro con una herida abierta: la derrota de la fase de grupos del Mundial 1998, marcada por un penalti tardío a favor de los nórdicos. El árbitro estadounidense Esse Baharmast vio una falta que muchos no advirtieron en directo. La repetición le dio la razón. Kjetil Rekdal convirtió el 2-1, Brasil pasó como primera de grupo, pero Noruega dejó fuera a Marruecos y se metió en octavos.

Aquel fue el último Mundial de Noruega, que cayó en la primera ronda eliminatoria ante Italia. También fue una de las dos únicas veces que alcanzó las rondas de eliminación. Demasiado tiempo lejos del foco para una selección que, pese a todo, mantiene ese registro intocable ante Brasil.

La pentacampeona, mientras tanto, lleva semanas buscando una chispa. La encontró, al menos por momentos, con la irrupción de Endrick saliendo desde el banquillo ante Japón. El joven delantero se verá empequeñecido físicamente por la zaga noruega, pero su movilidad y su instinto pueden ser determinantes en un partido cerrado.

Brasil quiere ajustar cuentas con la historia y, de paso, confirmar que este Mundial no le queda grande. Noruega, que ya sabe lo que es incomodar gigantes, quiere recordar al mundo que ese 2-1 de 1998 no fue un accidente.

México vs Inglaterra

5 de julio, domingo, Mexico City Stadium – 00:00 GMT del lunes

Altitud contra actitud. Así definió este tipo de duelos el exseleccionador Juan Carlos Osorio. Y no exageraba. Jugar en Ciudad de México, a 2.240 metros sobre el nivel del mar, con el ritmo de El Tri, no es solo un partido: es una prueba de resistencia.

Los números hablan solos. México suma un 4-0-0 impecable en este Mundial jugando en Guadalajara y Ciudad de México, con un balance de 8-0 en goles. Domina la posesión, marca el pulso del encuentro y desarma al rival a base de circulación y cambios de ritmo.

Arriba, la sociedad entre Raúl Jiménez y el colombiano nacionalizado Julián Quiñones funciona. Uno fija y descarga, el otro ataca espacios y castiga cualquier desajuste. Cuando conectan, la defensa rival se queda sin respiro.

Inglaterra llega con historia favorable en el global del enfrentamiento: 6 victorias, 2 derrotas y 1 empate ante México, incluyendo el 2-0 de Wembley en el Mundial de 1966. Pero el Azteca –y su equivalente en este torneo– nunca ha sido territorio amable para los Three Lions: 0-2-1 en Ciudad de México. La única derrota en ese escenario quedó marcada por la Mano de Dios de Diego Maradona, inicio del camino de Argentina hacia el título.

Esta vez, eso sí, Inglaterra cuenta con Harry Kane. Referencia, goleador y punto de apoyo para un equipo que quiere romper su maldición en la altura. Thomas Tuchel ha intentado minimizar el impacto de la altitud llegando lo más cerca posible de la hora del partido, una estrategia conocida para reducir el tiempo de adaptación fisiológica. Las autoridades del torneo, por su parte, han estudiado modificar el horario para esquivar posibles tormentas.

El cruce tiene premio dorado: el ganador se verá las caras con Brasil o Noruega. Altura, historia y un horizonte de gigante. No se puede pedir mucho más.

USA vs Bélgica

6 de julio, lunes, Seattle Stadium – 00:00 GMT del martes

Estados Unidos empieza a despejar dudas. Quizá, al fin, este equipo sí está preparado para competir de verdad en un Mundial.

Su última victoria, 2-0 ante Bosnia-Herzegovina, no solo les dio el pase. También supuso el primer triunfo de USA ante una selección europea en una Copa del Mundo desde 2002. Un dato que pesa. Y que explica la mezcla de alivio y ambición en el vestuario.

El problema es que el éxito ha dejado una factura: Folarin Balogun está suspendido para este partido. Y la delantera no va sobrada de alternativas. Mauricio Pochettino solo tiene dos nueves puros para elegir: Ricardo Pepi y Haji Wright. Tendrá que afinar el plan, porque el margen es corto.

Bélgica llega con una lección reciente de supervivencia. Perdía por dos goles ante Senegal y, cuando parecía contra las cuerdas, Rudi Garcia se atrevió con una de las decisiones tácticas más arriesgadas del torneo. Retiró a Kevin De Bruyne y Jérémy Doku para dar entrada a Dodi Lukebakio y al mediocentro defensivo Nicolas Raskin. Una apuesta que sonaba conservadora sobre el papel, pero que terminó desatascando el ataque. La remontada no empezó hasta el minuto 86, pero llegó.

Esa capacidad para rehacerse define a una selección que, pese a su tamaño –un país comparable al estado de Massachusetts–, se ha acostumbrado a competir al máximo nivel. Contra USA, la estadística es demoledora: seis victorias consecutivas desde aquel primer cruce mundialista en 1930.

Estados Unidos tiene una motivación clara: romper esa racha. Bélgica, la costumbre de ganar este duelo. El que avance se medirá con Portugal o España. Casi nada.

Portugal vs España

6 de julio, lunes, Dallas Stadium – 19:00 GMT

Algunos partidos parecen diseñados para un torneo así. Portugal vs España pertenece a esa categoría. Vecinos, rivales, estilos que chocan y se conocen al milímetro.

Portugal contrató a Roberto Martínez pensando, en buena medida, en noches como esta. El técnico español parecía haber encontrado la manera de exprimir a Cristiano Ronaldo en un contexto colectivo más equilibrado. Pero el último partido dejó una imagen potente: cuando el encuentro ante Croacia pedía cambios, Martínez no dudó. Primero retiró a Bruno Fernandes y Vitinha. Después, también a Ronaldo. El gol de la victoria llegó en la recta final, con el capitán ya en el banquillo. Una decisión valiente, y un mensaje: el plan está por encima del nombre.

Al otro lado, España llega en plena aceleración ofensiva. Dani Olmo se ha adueñado del centro del campo, conduce, filtra y aparece en zonas de remate. Lamine Yamal, todavía adolescente, empieza a asentarse y a perder el respeto a los escenarios grandes. Mikel Oyarzabal, mientras tanto, aporta lo que todo técnico desea en un torneo corto: definición.

El pasado reciente entre ambos en Mundiales alimenta la tensión. En 2010, España dejó a cero a Cristiano Ronaldo y a Portugal (1-0) en su camino hacia el título. Ocho años después, en 2018, Ronaldo respondió con un hat-trick en un 3-3 vibrante que todavía resuena.

Ahora, el contexto es distinto, pero el peso del cruce es el mismo. Dos candidatos al título, un solo billete a cuartos y un viejo interrogante sobre la mesa: ¿será esta la noche en la que uno de los dos confirme que su proyecto está listo para conquistar el mundo?