Conor Gallagher: El ‘10’ que busca redención ante Chelsea
Conor Gallagher se plantó ante los micrófonos en Sídney con una sonrisa tranquila, pero con un partido marcado en rojo en la cabeza. Tottenham cierra su gira por Nueva Zelanda y Australia con un derbi muy particular: el primer Spurs–Chelsea disputado fuera del Reino Unido, en un Accor Stadium que apunta a lleno absoluto con 80.000 aficionados.
Para el centrocampista de 26 años no será un amistoso cualquiera. Se mide a su antiguo club, frente al que se forjó su reputación en la Premier, ahora con la camiseta de un Tottenham que le ha rescatado tras meses complicados.
De las dudas de la grada a pieza clave
Gallagher aterrizó en el norte de Londres en enero procedente de Atletico Madrid y no tardó en sentir el escepticismo. Parte de la afición de Spurs le señaló en los primeros meses, lejos de su mejor nivel, sin continuidad ni confianza.
La historia cambió con la llegada de Roberto De Zerbi. El técnico italiano le devolvió a la versión que recordaba de sus duelos ante Chelsea: agresivo en la presión, con recorrido y presencia en zonas de peligro. Gallagher se hizo fuerte en el once, firmó un gol clave en la recta final en el campo de Aston Villa y ayudó a que Tottenham asegurara la permanencia en la Premier League tras una temporada áspera.
“Una gran razón por la que empecé a rendir mejor fue la llegada del míster. Me devolvió la confianza y físicamente me sentía más fuerte”, explicó el mediocampista, subrayando la importancia de esta pretemporada para “empujar” desde ese buen tramo final.
Un Accor Stadium teñido de blanco
El impacto de Spurs en Australia ha sorprendido incluso a sus propios jugadores. Gallagher lo reconoce sin rodeos: no esperaba semejante devoción.
“Es increíble. No me daba cuenta de lo populares que son Spurs aquí. Los aficionados han sido increíbles. Incluso hoy en el entrenamiento, ha sido genial tenerles ahí”, contó, todavía con la estampa reciente de las gradas llenas en la sesión.
La expectativa es clara: un ambiente de gran noche europea… en Sídney. “Mañana será muy emocionante para ellos y para nosotros. Sé que habrá muchos aficionados de Tottenham y ojalá sea un partido emocionante”, añadió.
El nuevo rol: un ‘10’ que presiona y manda
Tottenham ha invertido fuerte en dos mediocentros de perfil ‘8’, mientras Gallagher se ha ido asentando en otra zona del tablero. En el tramo final del curso pasado y en esta pretemporada, el inglés ha actuado sobre todo como ‘10’, un escalón más arriba.
Lejos de reclamar una demarcación fija, se muestra pragmático: “Estoy feliz de jugar donde el entrenador quiera. De ‘10’ o de ‘8’ en el doble pivote, me da igual. Disfruto jugando en cualquier lugar del centro del campo. Me he encontrado más a menudo en la mediapunta”.
En esa posición, su energía cobra sentido. “Es bonito poder correr hacia adelante, hacer lo que mejor hago, presionar bien e intentar liderar desde arriba”, resumió. Una carta de presentación clara: un mediapunta que trabaja como un perro de presa.
Hambre tras una temporada dura
El vestuario de Spurs ha cambiado de piel. Han llegado “grandes fichajes” y, según Gallagher, no solo en términos de talento: “No son solo buenos futbolistas, también grandes chicos, y eso es muy importante para tener los caracteres adecuados en el grupo”.
El recuerdo del curso pasado sigue fresco. “Pasamos una temporada realmente dura y estamos muy decididos y hambrientos por mejorar como equipo. Todo el mundo está muy ilusionado. Ojalá sea una muy buena temporada para nosotros”, dijo, dejando entrever un vestuario con cuentas pendientes.
La competencia en el centro del campo será feroz, pero para Gallagher eso es una señal de salud: “Cuando juegas para un club como Tottenham, si no hay competencia por un puesto en el once, algo va mal. Eso es lo que implica estar en un club top”.
De Simeone a De Zerbi: la gestión de la confianza
Su paso por Atletico Madrid dejó una huella clara en su forma de entender el juego. Gallagher no escatima elogios para Diego Simeone: “Diego es un entrenador increíble y lo que ha hecho en Atletico es increíble”.
Pero si algo repite una y otra vez es la palabra “confianza”. Para él, esa es la llave. “En el fútbol, la confianza es una cosa enorme. Cada jugador la necesita para rendir bien. El míster aquí se dio cuenta de eso conmigo. No estaba jugando muy bien, pero sabía lo que podía hacer”.
De Zerbi ya le conocía bien de sus duelos Brighton–Chelsea. Esa memoria pesó. “Pensaba que yo era un buen jugador, así que sabía lo que tenía que hacer para ayudarme a mejorar y recuperar esa creencia. Eso ha sido lo principal”, reconoció.
Sobre si el final de su etapa en Chelsea dejó cicatriz interior, Gallagher fue tajante: no. Para él, la confianza se reconstruye en el césped, con minutos, ritmo y piernas frescas.
Un vestuario con aire nuevo
El ambiente en Enfield y en la gira dista mucho del que se respiraba en los peores momentos de la temporada pasada. “Es mucho más disfrutable. No estamos en la situación en la que estábamos. Es un comienzo fresco, caras nuevas, nueva forma de jugar”, explicó.
La pretemporada, insiste, ha girado en torno a una idea: “Entender cómo queremos jugar y lo que el entrenador quiere que hagamos. De eso ha ido todo, para estar listos para la temporada”.
Y ese cambio se nota en el día a día. “Todos están muy felices. Lo hemos pasado muy bien en Australia. Los entrenamientos han sido muy buenos, los partidos también. Todo el mundo está de muy buen humor y estamos deseando que llegue un gran partido mañana”.
Curiosamente, pese a esa sensación de renovación, Gallagher no siente que se haya roto con el pasado: “No, porque hay mucha gente que sigue, y eso es genial. Es más bien un inicio fresco y todos están muy ilusionados por mejorar las cosas”.
Referente para los que vienen detrás
Con 26 años, Gallagher ya se ve en el espejo de los jóvenes que empiezan a asomarse al primer equipo. No hace tanto, recuerda, él estaba en ese lugar.
“Es raro, porque siento que fue ayer cuando yo tenía 18 o 19 años y estaba en la misma posición. Entiendo perfectamente dónde están esos chicos”, confesó.
Su respuesta ha sido asumir responsabilidad silenciosa: “Intento hacer lo que puedo para marcar los estándares dentro y fuera del campo y mostrar lo profesional que tienes que ser. Intento ayudarles tanto como puedo”.
En Sídney, ante Chelsea y con 80.000 ojos encima, Gallagher tendrá otra oportunidad para algo más que un amistoso de verano: consolidar su papel como ‘10’ de un Tottenham que quiere dejar atrás el sufrimiento y volver a mirar hacia arriba. El escenario no podría ser más claro. Ahora le toca a él escribir el siguiente capítulo.






