Collymore aconseja a Mamardashvili: "Si no juegas, sal de Liverpool"
Stan Collymore no se anduvo con rodeos al analizar la situación de Giorgi Mamardashvili en Liverpool. Para el exdelantero de los Reds, el guardameta georgiano se enfrenta a una encrucijada profesional y la respuesta, si Alisson Becker sigue mandando bajo palos, es clara: irse cuanto antes.
Mamardashvili, que llegó desde Valencia y disputó 20 partidos en su primera temporada en Anfield, vivió un curso áspero. Perdió 12 de esos encuentros y fue cuestionado por varias actuaciones mientras suplía a Alisson, lesionado durante distintos tramos del año. No era un contexto sencillo: debut en un gigante europeo, defensa en construcción y la sombra de uno de los mejores porteros del mundo sobre su espalda.
El verano abría una puerta. Alisson fue vinculado con un posible traspaso a Juventus. De haberse concretado, el escenario de Mamardashvili habría cambiado por completo. Pero el brasileño se quedó, reforzó su jerarquía en el vestuario y Andoni Iraola lo nombró vicecapitán. El mensaje de la estructura deportiva es inequívoco: el dueño del arco sigue siendo el mismo.
Para Collymore, esa realidad obliga al georgiano a tomar decisiones incómodas, pero necesarias. “Los porteros y los delanteros necesitan minutos de partido de forma regular para desarrollarse; no puedes perfeccionar la percepción espacial ni la chispa competitiva desde el banquillo”, explicó en declaraciones a 10bet. Sin ritmo, el margen de error se estrecha, y cada fallo pesa el doble.
El exjugador entiende que, si el club le deja claro a Mamardashvili que no será protagonista en la Premier League ni en la Champions League, la única vía lógica pasa por salir cedido de inmediato. “Si le dicen que no va a participar en los partidos que de verdad importan, buscar una cesión inmediata es el movimiento más inteligente para su carrera”, apuntó.
Collymore fue más allá y habló de percepción, esa etiqueta invisible que puede marcar la trayectoria de un futbolista en la élite. A su juicio, aceptar un rol de suplente puro durante un periodo prolongado es peligroso: “Aceptar un papel de simple recambio durante mucho tiempo hace que otros clubes europeos empiecen a verte como una opción secundaria. Necesita buscar de forma proactiva fútbol de primer nivel con regularidad para mantener el impulso de su carrera”.
El exdelantero recordó que no sería un caso aislado. Hay jugadores que apenas duran unos meses en un club antes de salir. No es un drama, es parte del negocio. Lo que, según él, no puede permitirse Mamardashvili es que se instale la narrativa de que está cómodo viviendo a la sombra de Alisson. “Si acepta eso, otros clubes se preguntarán por qué deberían confiar en él como número uno si no muestra esa ambición interna”, advirtió.
Collymore comparó la situación con la de James Trafford, otro guardameta joven cuya imagen, dice, corre el riesgo de verse dañada si se le percibe como un portero conformista, feliz con algún partido de Copa de la Liga o un encuentro intrascendente de la fase de grupos de la Champions. “¿Por qué vas a lanzar a un portero así directamente al Bernabéu contra el Real Madrid?”, planteó.
Para el exjugador, todo empieza con una conversación directa y honesta tras la pretemporada. Nada de medias tintas. El portero debe sentarse con el entrenador y hacer la pregunta clave: “¿Voy a jugar en los partidos que realmente importan?”. Si la respuesta no trae garantías claras, Collymore lo tiene cristalino: hay que pedir una salida inmediata, aunque duela.
Liverpool, mientras tanto, se aferra a la seguridad de Alisson y a la jerarquía que le ha llevado a ser vicecapitán. Mamardashvili, a sus 25 años y con margen para crecer, debe decidir si quiere seguir esperando su momento en Anfield o dar un paso al lado para demostrar, lejos de la sombra del brasileño, que está preparado para ser un número uno. El reloj, para un portero que necesita minutos, ya ha empezado a correr.






