Chelsea inicia la era Alonso con triunfo 3-2 ante Fulham
Chelsea necesitaba un comienzo que marcara territorio. Lo tuvo. En el primer partido de Premier League con Alonso en el banquillo, los blues firmaron un 3-2 vibrante ante Fulham, con un ataque desatado y un protagonista indiscutible: Cole Palmer.
Ni un minuto tardó el nuevo Chelsea en enseñar los dientes. A los 32 segundos, Palmer encontró el pase perfecto para Joao Pedro y el brasileño abrió el marcador. Un golpe directo, casi desde el vestuario, que encendió Stamford Bridge y dejó claro que algo ha cambiado en el frente ofensivo.
Palmer, liberado, mandón, jugó como si la complicada temporada pasada fuese un mal recuerdo enterrado. Aquellas lesiones que lo dejaron sin continuidad en 2025-26 y le cerraron la puerta del Mundial con Inglaterra parecieron de otra vida. Esta versión es distinta: más madura, más obsesionada con el cuerpo, más comprometida con el día a día.
Al ser preguntado por su estado, respondió con una mezcla de ironía y seguridad. “¿No has visto el partido? Solo bromeo, estoy listo, ¿sabes?”, dijo a Sky Sports, antes de abrirse un poco más: “Fue una temporada difícil con lesiones y todo eso, pero durante el verano y desde que volví he trabajado extra duro. Obviamente, con las lesiones he tenido que intentar prevenirlas y trabajar más duro día tras día. Sé el talento que tengo, así que puedo hacer actuaciones como esa”.
Un verano que le cambió la mirada
El parón no solo le reforzó físicamente. Palmer confesó que mirar demasiado tiempo desde la banda le tocó por dentro. El futbolista que solía pasar de casi todo empezó a sentir el juego de otra manera. Menos indiferencia, más hambre.
“Normalmente no soy una persona emocional, la gente que me conoce sabe que normalmente no me afectan mucho las cosas en la vida, pero en verano descansé, recargué y sí, estoy listo y tengo hambre”, remató.
Esa nueva versión se notó. Palmer no solo asistió en el 1-0. Se movió entre líneas, tiró desmarques, pidió la pelota en zonas calientes. El plan de Alonso le dio libertad para flotar por los espacios donde más duele. De ahí nació su momento clave: en el minuto 49, se encontró en el sitio exacto para firmar su gol y poner la tarde a su nombre.
Fulham respondió, el marcador se apretó, pero cada vez que el duelo pedía una jugada distinta, aparecía la sociedad que promete marcar el curso: Palmer, Morgan Rogers y Joao Pedro. Toques rápidos, paredes, desborde. Una delantera que, cuando combina, parece capaz de desarmar a cualquiera.
Alonso encuentra su faro
Alonso no escondió su satisfacción. El técnico, en su primer encuentro de Premier League al mando de Chelsea, dejó claro quién debe liderar su proyecto ofensivo.
“Disfruté mucho su actuación”, reconoció sobre Palmer en Sky Sports. “Jugó con responsabilidad y madurez, pero también con libertad. Es muy importante para mí que saquemos la mejor versión de Cole. Estoy feliz por él y, si vamos a tener un buen equipo, necesitamos a un gran Cole”.
No es una frase menor. En un vestuario lleno de talento, Alonso coloca a Palmer en el centro del tablero. No solo como generador de juego, también como termómetro emocional de un grupo que viene de años irregulares.
Rogers se estrena… y se rinde a Palmer
Morgan Rogers también tenía motivos para sonreír. Marcó en su debut en Premier League con Chelsea, algo que no lograba un jugador blue desde Christopher Nkunku en diciembre de 2023. Un dato que subraya la dimensión de su arranque.
Sin embargo, lejos de acaparar focos, Rogers prefirió señalar a su compañero.
“Todo el mundo sabe lo bueno que es”, dijo sobre Palmer. “Obviamente, tuvo una temporada difícil con lesiones y esas cosas el año pasado, y se le veía en los ojos en la pretemporada y en los entrenamientos que estaba listo para demostrar que la gente se equivocaba. Lo viste con esa actuación: el mejor jugador del campo por mucho, y eso es lo que hace. Es bueno tenerlo de nuestro lado”.
Las palabras de Rogers encajan con lo que se vio desde el primer amistoso del verano: un Palmer distinto, con una chispa casi de reivindicación personal. El delantero que se quedó fuera del Mundial por falta de minutos ahora juega como si cada balón fuese un examen.
Chelsea, por su parte, arranca la temporada con algo más que tres puntos. Tiene un plan ofensivo reconocible, un entrenador que no teme entregar galones y una estrella que ha decidido que ya no quiere ver los partidos desde la camilla. Si este es solo el primer capítulo, ¿hasta dónde puede llegar este nuevo Chelsea con un Palmer “hambriento” al mando?






