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Chelsea ficha a Lacroix: un refuerzo clave para su defensa

Según informa The Athletic, Chelsea está a un paso de cerrar el fichaje del central de Crystal Palace, Lacroix, en una operación cercana a los 52 millones de libras (unos 69 millones de dólares). El francés tiene previsto pasar reconocimiento médico este viernes antes de firmar un contrato de larga duración que se extendería hasta 2032. Un movimiento de peso, pensado para marcar una era en Stamford Bridge.

Mientras en el oeste de Londres ultiman detalles, en el sur la maquinaria ya se ha puesto en marcha. Crystal Palace ha comenzado la búsqueda de su sustituto y ha puesto el foco en Chrislain Matsima, de Augsburg, con Chibuike Nwaiwu, de Trabzonspor, como alternativa en la lista. El hueco que deja Lacroix no es menor, y en Selhurst Park lo saben.

De apuesta a pilar… y traspaso millonario

Lacroix se convirtió desde junio en uno de los grandes objetivos de Chelsea para reforzar el eje de la zaga. En la agenda figuraban otros nombres, como el del defensa de Como, Jacobo Ramon, pero el club londinense decidió centrar sus esfuerzos en el francés, seducido por su impacto inmediato en la Premier League en solo dos temporadas.

Su progresión ha sido vertiginosa. Llegó a Inglaterra por una cifra cercana a los 18 millones de euros y hoy su valor se ha disparado hasta un precio claramente de élite. No es casualidad: el central de 190 centímetros se asentó como referencia absoluta en la defensa de Palace el curso pasado, con 55 partidos disputados en todas las competiciones.

No solo acumuló minutos. Levantó el Community Shield y conquistó la Conference League, firmando una temporada que lo catapultó hasta la selección de Francia para el Mundial de 2026. De Wolfsburg a la Premier, de promesa a internacional mundialista en apenas dos años.

Un fichaje que reordena el vestuario

La llegada de Lacroix a Stamford Bridge no es un simple refuerzo. Es una declaración de intenciones y, al mismo tiempo, un terremoto para la jerarquía defensiva del equipo. Su presencia amenaza con alterar de forma directa el futuro de Benoit Badiashile, Tosin Adarabioyo, Wesley Fofana, Trevoh Chalobah y Mamadou Sarr.

Algunos tendrán que pelear por su lugar. Otros quizá deban buscar minutos lejos de Londres. El margen de error es mínimo: con un contrato hasta 2032 y un desembolso tan elevado, Lacroix aterriza para ser titular, no para completar rotaciones.

Para Xabi Alonso, recién llegado al banquillo de Chelsea, el reto es inmediato. Una vez se cierre oficialmente la operación, deberá integrar al francés de forma acelerada en su estructura defensiva durante lo que resta de pretemporada. Ajustar automatismos, definir parejas, decidir quién se queda y quién sale. Todo a contrarreloj.

En los despachos, la tarea no es menor. La dirección deportiva tendrá que resolver el futuro de varios centrales de segunda línea para mantener el equilibrio de la plantilla antes del inicio del nuevo curso. Demasiados jugadores para muy pocos puestos, justo cuando el club quiere dar un salto competitivo definitivo.

Presión en Selhurst Park

En el otro lado de la operación, Palace enfrenta un escenario delicado. Pierde a su líder atrás, el hombre que sostuvo la línea defensiva en un año de máxima exigencia. El tiempo corre y el mercado no espera.

El club necesita cerrar cuanto antes la llegada de un sustituto de garantías para no desarmar un bloque que le ha dado estabilidad y títulos recientes. Matsima y Nwaiwu aparecen en el radar, pero transformar nombres en fichajes es otra historia.

Chelsea se lleva a un central en plenitud y con margen de crecimiento. Palace se queda con dinero… y un vacío en el corazón de su defensa. La pregunta, ahora, no es si Lacroix está preparado para el salto. La verdadera incógnita es quién se atreverá a quitarle el sitio en la nueva zaga de Xabi Alonso.