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Charlton triunfa en el derbi y presiona a West Ham

Charlton sigue perfecto en el arranque de Championship y lo hace con un triunfo que pesa mucho más que tres puntos. Se impuso 2-1 a West Ham en un derbi londinense eléctrico y dejó todavía más tocado a Nuno Espírito Santo, ya claramente bajo el foco.

El guion fue demoledor para los locales. Dos zarpazos, uno al inicio y otro tras el descanso, bastaron para que los visitantes se colocaran 0-2 y silenciaran a un estadio lleno que esperaba una tarde plácida de aspirante al ascenso.

Un inicio que descolocó al favorito

West Ham estrenó a Joel Piroe y Arne Engels, pero la puesta en escena fue plana. Mucho balón, poca amenaza. Arthur Okonkwo, titular en Charlton apenas un día después de llegar cedido desde Wrexham, casi no tuvo trabajo serio en toda la primera parte.

El golpe llegó muy pronto. Minuto 7. Saque de banda largo de Sonny Carey, control de pecho de Lloyd Jones dentro del área y una chilena tan plástica como implacable ante Mads Hermansen. El capitán de los Addicks abrió el marcador con un gesto técnico de delantero, no de central.

West Ham respondió con chispazos. Manor Solomon rozó el empate con un disparo desde la frontal que Billy Koumetio desvió de cabeza a córner. Pero cada pérdida castigaba. En el 19, Tyreece Campbell robó a Kyle Walker-Peters, lanzó la contra y Miles Leaburn estrelló el balón en el larguero. Aviso serio.

Charlton olía sangre a la contra. Carey tuvo el 0-2 en sus botas en otra transición, pero se topó con Hermansen en el primer palo cuando Campbell esperaba solo a su izquierda, mejor colocado para finalizar.

Justo antes del descanso, Taty Castellanos conectó de primeras un centro tenso de Ollie Scarles desde la izquierda, pero su cabezazo fue manso a las manos de Okonkwo. El favorito al ascenso se marchaba al vestuario por detrás y sin haber desarbolado realmente a un rival mucho más práctico.

Campbell castiga y Okonkwo se agiganta

La segunda parte arrancó con la misma tónica: West Ham al mando del balón, Charlton al mando del marcador. Y en el minuto 56, el error que nadie en el estadio esperaba. Konstantinos Mavropanos perdió la pelota presionado por Leaburn y Campbell, esta vez sí, definió con frialdad cruzando ante Hermansen, directo al rincón inferior derecho. 0-2 y un murmullo de incredulidad en las gradas.

Ahí despertó de verdad West Ham. En el 60, Okonkwo firmó su primera gran parada de la tarde, volando con una mano para sacar un disparo de Piroe desde la frontal. Castellanos, muy activo en el área, cabeceó poco después otro centro preciso de Scarles rozando el poste.

La presión subió varios grados. Piroe, que acababa de fallar un remate de cabeza a bocajarro, encontró premio en el 74. Castellanos armó el disparo, Okonkwo rechazó como pudo y el neerlandés, rápido al rebote, fusiló para recortar distancias. 1-2 y un cuarto de hora por delante con el estadio empujando.

Okonkwo, lejos de hundirse tras el gol, se hizo enorme. Desvió con una estirada espectacular por encima del larguero un disparo de Divine Mukasa, recién llegado cedido desde Manchester City. Cada intervención reforzaba la sensación de que Charlton había encontrado un guardián de nivel para este curso.

Los de Nathan Jones incluso pudieron sentenciar. Joe Rankin-Costello se plantó con opción clara para el 1-3, pero Hermansen salvó con las piernas y mantuvo a los suyos con vida hasta el final.

El penalti de la angustia

Cuando parecía que Charlton iba a resistir sin más sobresaltos, llegó el giro final. En el tiempo añadido, el árbitro Andrew Kitchen señaló penalti por mano de Conor Coventry. El estadio contuvo la respiración. Castellanos tomó el balón. Confianza total del banquillo y del técnico.

El argentino cruzó el disparo… y el balón se estrelló en la base del poste derecho. El eco del golpe metálico fue casi tan fuerte como el suspiro colectivo de alivio visitante. La oportunidad de rescatar un punto se desvaneció ahí mismo.

Nuno no escondió la tensión del momento: “Confiamos en Taty para lanzar los penaltis. No sé si tirará el próximo, tendremos que decidir”, admitió, antes de señalar el problema de fondo: “Empezamos mal otra vez. Nos castigaron en una situación que sabíamos que Charlton domina. Tuvimos mucha posesión, intentamos romperles, pero no fuimos lo suficientemente precisos en las áreas”.

El técnico portugués reconoció también el peso del contexto: “Por supuesto que me siento bajo presión. West Ham es presión cada día, es un club grande. Se ve con 62.000 aficionados en las gradas y les hemos fallado. Eso es lo más decepcionante”.

Nathan Jones, firme y sin euforia

En el otro banquillo, Nathan Jones frenó cualquier tentación de épica exagerada. Para él, este tipo de actuaciones ya no son una sorpresa, sino una exigencia: “No podemos dejarnos llevar porque esto es la norma ahora. No es un partido de copa ni algo aislado, es la liga”.

El técnico de Charlton subrayó el plan y la disciplina: “Teníamos que estar muy organizados y ser buenos tácticamente. En la primera parte estuvimos excelentes, contraatacamos muy bien y quizá podríamos haber creado algo más con mejores decisiones en el último tercio. Pero estoy muy orgulloso de cómo han trabajado y de cómo han defendido el área”.

También lanzó un reto a su capitán goleador: “¿Le pedimos a Lloyd Jones que marque más goles? Sí, porque en ambas áreas es uno de los mejores, si no el mejor, en el primer contacto en Championship”.

Sobre Campbell, fue igual de claro: “Eso es exactamente lo que queremos de Tyreece y lo que trabajamos. Llevamos tiempo exigiéndole ese tipo de finalizaciones cuando llega a esas posiciones”.

Y reservó elogios especiales para Okonkwo, una de las figuras del partido: “Estuvo sobresaliente. Es maravilloso trabajar con él. Ha mostrado un deseo real de unirse al club”.

Charlton sale del derbi con pleno de victorias y una declaración de intenciones. West Ham, con un favorito al ascenso que no arranca, un técnico bajo examen y un penalti al poste que puede perseguirles durante semanas. ¿Será solo un tropiezo temprano o la primera señal de que el camino hacia la Premier será mucho más empinado de lo que imaginaban?