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Celtic resucita la liga con penalti en el minuto 100

El título de la Scottish Premiership parecía tener dueño. Hearts había hecho su parte con un sólido 3-0 ante Falkirk, la fiesta ya estaba en marcha en Tynecastle y el sueño de un primer campeonato en 66 años se asomaba por la puerta. Pero a unos 60 kilómetros, en Fir Park, el fútbol escribió otro final.

Minuto 100. Un balón colgado al área, un salto, un rebote discutido, el VAR llamando a John Beaton, la mano de Sam Nicholson bajo sospecha y Kelechi Iheanacho caminando hacia el punto de penalti con el campeonato colgando de su bota derecha. Silencio tenso. Carrera corta. Amago. Calum Ward a un lado, el balón al otro. 3-2 para Celtic. Y la liga se va al último día.

Un título arrancado en la última jugada

Hasta ese instante, Hearts ya se veía campeón en Celtic Park este sábado, con la cámara de Sky Sports esperando la coronación. Un punto de ventaja, una jornada por delante y la posibilidad de sentenciar en campo ajeno. Pero el último toque de balón en Motherwell cambió todo el guion.

Con ese penalti, el liderato se decide en un duelo directo entre los dos aspirantes, separados por solo un punto. La ecuación también se transformó: antes del 3-2, un empate de Celtic en Fir Park habría obligado al equipo de Martin O’Neill a ganar a Hearts por tres goles para superar la diferencia de tantos. Ahora, Hearts está obligado a puntuar en casa del campeón vigente si quiere destronarlo.

El impacto no se queda ahí. El gol de Iheanacho también deja a Motherwell con deberes en la carrera por Europa. El equipo de Jens Berthel Askou viajará a casa de Hibernian en la última jornada con apenas un punto de margen en la pelea por la cuarta plaza y un billete para la Conference League.

Todo por un penalti que ha dividido al país.

La jugada que lo cambió todo

La escena, repetida una y otra vez en las pantallas, es sencilla en apariencia y endemoniada en interpretación. Saque de banda largo al área de Motherwell. Nicholson y Auston Trusty se elevan a la vez. El codo del jugador local va arriba, el hombro del central de Celtic lo empuja aún más. La mano de Nicholson acaba cerca de su cara. El balón sale despedido.

Para Chris Sutton, exdelantero de Celtic, la clave es la posición del brazo: “Si le da en la mano, el brazo está arriba y levantado”. Para otros, el contacto nunca existe o, si lo hay, no basta.

En el estudio de Sky Sports, la lectura fue distinta. Kris Boyd, exdelantero de Rangers, se fijó en la trayectoria del balón: “Para que salga despedido así a esa velocidad, si te da en la mano, cae delante de ti, no vuela como lo hizo”. John Robertson, exjugador y exentrenador de Hearts, se movió en el filo: “No sé si le ha dado en la mano, creo que es la cabeza. La mano está arriba y, si le da, es penalti”.

Paul Hartley, excentrocampista de Hearts, fue más tajante: “La potencia del balón hace que se vaya a saque de banda. No vi a demasiados jugadores de Celtic pedir penalti; pensé que era un saque. La mano está arriba, pero claramente le da en la cabeza. Es un remate de cabeza. La vista es complicada. Ellos han tenido suerte”.

El VAR, sin embargo, llamó a Beaton al monitor. Y el colegiado vio mano y codo. Penalti. Decisión que para unos es “clara” y para otros, un escándalo.

O’Neill celebra, Askou estalla

En el banquillo visitante, Martin O’Neill no dudó. Para él, la infracción estaba clara:

“Se acaba el tiempo, Motherwell ha logrado el empate. Ellos están calmados y nosotros desesperados por encontrar un gol. Obviamente nos dan un penalti que parece bastante claro. Lo señala por mano y también por el codo. Estoy encantado por el equipo y por los aficionados. El corazón del equipo ha sido fenomenal”, valoró.

El técnico irlandés no ahorró elogios para Iheanacho, decisivo otra vez desde el banquillo: “Ha estado sencillamente brillante para nosotros. Ha ganado partidos. Los pequeños cameos que ha tenido han sido simplemente sublimes”.

Al otro lado, Jens Berthel Askou no encontraba consuelo ni explicación:

“La gran pregunta es qué estamos haciendo aquí cuando pasan cosas así. Estoy en shock total. Pensaba que lo había visto todo este año, pero no. Es impactante, una vergüenza para el juego”, lanzó.

El entrenador de Motherwell defendió con vehemencia a Nicholson y cuestionó la aplicación del reglamento:

“Hicimos todo lo que podíamos y debíamos para cerrar el partido. Muy fuertes en Fir Park esta temporada, acabando como empezamos, con un gran partido entre dos equipos que tuvieron buenos momentos. Volver del 2-1 lo hicimos muy, muy bien. Se sintió totalmente irreal y, viéndolo en la televisión, no importa cómo leas la situación, no veo en qué párrafo del reglamento puede acabar en penalti.

Incluso si toca con la uña, es porque hay contacto cuando salta; su brazo está aquí y luego lo empujan hacia el balón, así que nunca sería penalti. Digamos que realmente toca con la mano, cosa que no veo desde ningún ángulo… Se ve la potencia con la que sale el balón cuando conecta de cabeza. Es una locura formar parte de esto. El partido merecía mucho más que eso”.

Un partido que se torcía… y se enderezó a golpes

La tarde había empezado torcida para Celtic. Con apenas media hora jugada, Elliot Watt adelantó a Motherwell con una volea desviada y, al mismo tiempo, Hearts ya mandaba 2-0 en Tynecastle. En ese momento, las esperanzas de los de O’Neill pendían de un hilo.

La reacción llegó justo antes del descanso. Daizen Maeda, todavía con la confianza por las nubes tras su doblete ante Rangers, firmó un gran remate para el 1-1. Un gol que sostuvo al campeón cuando el contexto se oscurecía.

Ya en la segunda parte, Benjamin Nygren soltó un derechazo desde 20 metros en el 58’ que se coló con violencia. 1-2. Remontada. Y sensación de que Celtic había agarrado de nuevo el volante del campeonato.

Antes de ese tanto, los visitantes ya se sentían perjudicados. Ward había salido con todo al choque con Maeda en el área al intentar despejar un balón largo con los puños. Arne Engels recogió el rechazo, elevó la pelota por encima de ambos y la estrelló en el larguero. Beaton, impasible, no señaló nada pese a las protestas por posible penalti.

Tampoco vio infracción en el área contraria cuando Callum Slattery resbaló y chocó con Callum McGregor poco antes del gol de Nygren. Motherwell reclamó pena máxima. El árbitro mantuvo su criterio: seguir.

Motherwell se rebela… y sueña con Europa

Lejos de rendirse, Motherwell se fue arriba con todo. Tom Sparrow rozó el empate con un disparo desviado que besó el larguero y Viljami Sinisalo tuvo que lucirse para negar el gol a Elijah Just. El asedio terminó encontrando premio.

Tawanda Maswanhise probó primero con un tiro bloqueado. El segundo intento lo repelió Sinisalo, pero el rechace cayó a los pies del recién entrado Liam Gordon, que empujó a puerta vacía para el 2-2. Fir Park estalló.

Con Rangers y Hibernian empatando 1-1, la grada local empezó a cantar sobre una gira europea. El cuarto puesto estaba más cerca. La noche pintaba perfecta: remontada, punto de prestigio ante el campeón y la ilusión continental intacta.

Hasta que llegó ese saque de banda largo, ese salto de Nicholson, esa revisión eterna del VAR y el penalti que lo cambió todo.

Un último día de vértigo

El desenlace en Fir Park ha dejado el campeonato escocés en ebullición. Celtic sabe que una victoria en casa ante Hearts le asegura retener el título, completando una remontada que hace apenas unas semanas parecía improbable. Hearts, líder durante buena parte de la campaña, tendrá que ir al feudo del campeón a puntuar como mínimo para romper una sequía de 66 años.

Motherwell, mientras tanto, viajará a Hibernian con un solo punto de colchón y la sensación de haber perdido algo más que un partido: la confianza en el criterio arbitral. Hibs huele sangre. La Conference League espera al que resista mejor la presión.

Todo queda para el último acto. Una liga entera comprimida en 90 minutos, un estadio en Glasgow, otro en Edimburgo pendiente, y un penalti en el minuto 100 que seguirá dando que hablar mucho después de que el trofeo cambie de manos.