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Celtic fuerza un final de infarto: penalti en el 99'

Celtic se negó a soltar su corona. Lo hizo a su manera: al límite, bajo una enorme presión y con un penalti convertido en el noveno minuto del tiempo añadido para sellar un 3-2 agónico ante Motherwell en Fir Park. Un gol que no solo salvó el partido, sino que encendió definitivamente la lucha por el título en Escocia.

Mientras tanto, Hearts cumplió con lo suyo. Victoria sólida por 3-0 ante Falkirk, tres puntos más y el liderato asegurado una jornada más. Llega a la última fecha con un punto de ventaja y el premio al alcance de la mano: necesita al menos un empate el sábado en Celtic Park para proclamarse campeón.

Pero la noche estuvo a un suspiro de dejar la liga prácticamente sentenciada.

De la angustia al alivio en Fir Park

Celtic ya había tenido que remar a contracorriente. Empezó por detrás en el marcador ante Motherwell y logró darle la vuelta para situarse 2-1 arriba en Fir Park. Parecía que el campeón vigente, cuatro veces consecutivas, encarrilaba la obligación de ganar para seguir vivo.

Entonces llegó el golpe. Minuto 85. Liam Gordon firma el 2-2 y congela a la afición visitante. Con ese resultado, el escenario cambiaba por completo: Celtic se veía obligado no solo a vencer a Hearts en la última jornada, sino a hacerlo por al menos tres goles para levantar el título por mejor registro anotador. Una montaña casi imposible ante el líder.

La presión crecía, los minutos caían, y Hearts observaba desde la distancia cómo el calendario se inclinaba a su favor.

Hasta que apareció Kelechi Iheanacho.

Iheanacho, el hombre del momento

En el tiempo añadido, cuando el partido parecía escaparse, Celtic encontró la rendija que necesitaba. Penalti en el tramo final del descuento. Kelechi Iheanacho asumió la responsabilidad con el reloj rozando el minuto 99. Un lanzamiento, una temporada entera sobre el punto de penalti.

Gol. 3-2. Estallido de rabia, alivio y esperanza. Con ese tanto, el campeón defensor se asegura llegar a la última jornada dependiendo únicamente de sí mismo: una victoria ante Hearts en Celtic Park le bastará para retener el trofeo.

La diferencia es abismal: de necesitar una goleada de tres tantos a solo tener que ganar. Ese pequeño giro numérico cambia por completo el pulso emocional del desenlace.

Hearts, a un paso de romper la hegemonía

Hearts, sin embargo, sigue mandando. El 3-0 ante Falkirk mantiene al equipo en lo más alto y con una oportunidad histórica al alcance: convertirse en el primer club que rompe el dominio compartido de Celtic y Rangers en Escocia desde que Aberdeen lo lograra en 1985.

El contexto no es menor. Hearts no levanta el título de liga desde 1960. Más de seis décadas de espera, de proyectos que se quedaron a medio camino, de ver cómo la liga se repartía casi siempre entre los dos gigantes de Glasgow. Ahora todo se reduce a 90 minutos en un estadio hostil, ante un campeón herido pero aún en pie.

Un punto. Un partido. Un título que puede cambiar de manos o reafirmar una dinastía. El sábado, Celtic Park no será solo un escenario: será el centro del fútbol escocés, el lugar donde se decidirá si la historia se repite o, por fin, se rompe.