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Castellanos falla penalti y West Ham sufre nueva derrota en Championship

El West Ham se asomó al empate en el último suspiro… y se desplomó desde los once metros. Valentin Castellanos mandó al limbo un penalti en el minuto 93 y selló una nueva derrota de los Hammers en Championship, esta vez en casa y ante el vecino incómodo: Charlton Athletic.

Golazo acrobático para silenciar a 62.500

El partido se torció muy pronto para el West Ham. Un simple saque de banda largo de Sonny Carey bastó para desordenar a toda la zaga local. El balón botó dentro del área, nadie despejó y Lloyd Jones, capitán del Charlton, se inventó una chilena para abrir el marcador. Frialdad visitante, despiste monumental de los Hammers.

El tanto recordó al propio Jones que ya había sido decisivo una semana antes, cuando firmó de cabeza el empate en la remontada ante Derby County. Esta vez no hacía falta remontar. Esta vez él ponía la primera piedra del asalto a un estadio lleno hasta la bandera: 62.500 espectadores, con más de 3.000 aficionados del Charlton celebrando cada error local como si fuera un gol.

Tyreece Campbell castiga el regalo de Mavropanos

Tras el descanso, el West Ham parecía dispuesto a adelantar líneas y corregir el rumbo. Pero el siguiente golpe también llevó sello visitante. Tyreece Campbell, héroe ante Derby con el gol de la victoria, volvió a aparecer en el momento exacto.

Konstantinos Mavropanos se enredó con el balón, dudó, perdió tiempo. Campbell olió la sangre, le robó la pelota, encaró el área y, ya dentro, colocó un disparo curvado imposible para el portero. 0-2 y el murmullo en las gradas se convirtió en un rugido de frustración.

El Charlton, clínico. El West Ham, vulnerable.

Piroe agita el final… hasta el penalti fatal

Herido en el orgullo, el West Ham se adueñó del balón. A partir del segundo gol visitante, el choque se jugó casi siempre en campo del Charlton. Llegaron los centros, las segundas jugadas, la sensación de asedio. Faltaba puntería. Faltaba una chispa.

La encontró Joel Piroe. En su debut, el delantero apareció en el área pequeña para aprovechar un balón suelto y recortar distancias con un remate a bocajarro. El 1-2 encendió definitivamente al público local y empujó al equipo hacia un final de partido eléctrico.

El tiempo añadido se convirtió en un monólogo hammer. Y, cuando el empate parecía ya una cuestión de insistencia, llegó la jugada clave: el árbitro señaló mano de Conor Coventry dentro del área. Penalti. Minuto 93. Toda la presión sobre Castellanos.

El argentino tomó carrera, respiró hondo… y falló. Ocasión de oro desperdiciada, grito ahogado en las gradas y celebración desatada en el fondo visitante. El balón que debía rescatar un punto terminó simbolizando el turbulento inicio de temporada del West Ham.

El Charlton, en cambio, se marcha de un estadio hostil con seis puntos de seis, un capitán que marca diferencias y un Tyreece Campbell que empieza a acostumbrarse a decidir partidos. La pregunta ya no es si este inicio es una sorpresa. La cuestión es cuánto tiempo podrán mantener este ritmo en una Championship que no perdona ni un solo error como el de Castellanos.