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Carrick y la transformación del centro del campo del Manchester United

El Manchester United ha cambiado el foco. Tras la salida de Casemiro, el corazón del equipo se ha convertido en una obra en construcción, y Michael Carrick no lo esconde: el centro del campo debe transformarse si el club quiere volver a ganar con regularidad.

Este verano ya han llegado dos piezas clave. Andrey Santos, fichado del Chelsea por 50 millones de libras, y Youri Tielemans, procedente del Aston Villa por 35 millones, encarnan la nueva idea de un mediocampo más dinámico, más versátil, menos dependiente de una sola figura. Y no será el último movimiento.

Carlos Baleba está en el punto de mira para convertirse en el tercer refuerzo de la zona ancha. El United ha presentado una oferta inicial de 60 millones de libras más 5 en variables al Brighton y en el club hay confianza en que el acuerdo pueda cerrarse. La intención es no superar los 75 millones por el jugador, lo que elevaría el gasto total en centrocampistas este verano hasta unos 160 millones de libras.

“Hay que encontrar maneras de seguir ganando”

Carrick, voz autorizada en Old Trafford cuando se habla de mediocentros, fue directo al analizar la reconstrucción tras la marcha de Casemiro.

“Los jugadores siempre han ido y venido a lo largo de la historia aquí”, recordó. “Tienes que evolucionar, tienes que encontrar maneras de seguir adelante, tienes que encontrar maneras de ganar, en esencia. Sé que tenemos un buen centro del campo. Hemos traído jugadores realmente, realmente top y muy buenos caracteres, que es importante”.

Y remarcó la idea, casi como un mantra interno: “Tenemos que evolucionar, tenemos que evolucionar y tenemos que mejorar”.

La planificación del verano lo deja claro: el mediocampo era la prioridad absoluta. El objetivo, según el club, es que los nuevos fichajes rellenen el vacío competitivo y de jerarquía que deja Casemiro y permitan al equipo dar “otro paso adelante”.

Un tercer fichaje… y un mercado salvaje

Preguntado por si veía imprescindible un tercer fichaje en la medular antes del cierre del mercado, Carrick no quiso entrar en urgencias, pero sí en intenciones.

“Como dije antes, estamos intentando mejorar la plantilla todo el tiempo”, respondió. “Estamos trabajando en ello. Creo que, en líneas generales, tenemos un equilibrio muy bueno dentro del grupo. A día de hoy, tenemos muy buenos, top centrocampistas entre los que elegir. Así que creo que hemos mejorado eso”.

No cerró la puerta a nada: “Desde el inicio de la ventana hasta el final, veremos qué pasa. Queremos terminar más fuertes cuando se cierre el mercado, así que estamos trabajando en eso”.

El United, sin embargo, ha tenido que reajustar su hoja de ruta. Su gran objetivo inicial para el mediocampo, Elliot Anderson, se escapó hacia el vecino: firmó por el Manchester City por 116 millones de libras. El siguiente nombre en la lista fue Mateus Fernandes, del West Ham, pero el portugués acabó en el Tottenham por 85 millones.

Tras esos golpes, el club viró hacia Santos y Tielemans, asegurando dos fichajes por un coste conjunto similar al que el Tottenham pagó solo por Fernandes.

Carrick no rehuyó el contexto de un mercado inflacionado: “Hay jugadores que se han ido por más dinero, creo que eso es bastante obvio”, admitió. “Estamos encantados con los dos que hemos traído, por supuesto por el dinero, pero dejando eso a un lado, estoy encantado de que los tengamos. Dos jugadores fantásticos que nos dan un equilibrio muy bueno, nos dan mucho dentro del equipo, nos ofrecen cosas diferentes”.

Y remató con una valoración muy clara de la operación: “Por el valor que sentimos que hemos obtenido, creo que lo hemos hecho muy bien con esos dos, especialmente”.

Un mediocampo distinto, la misma exigencia

La idea está trazada: un centro del campo renovado, más profundo, con perfiles complementarios y un gasto que obliga a una respuesta inmediata en el césped. Santos, Tielemans y, si se cierra, Baleba, no llegan solo para rellenar una lista. Llegan para redefinir cómo juega el Manchester United.

Carrick lo sabe. El club también. La pregunta ya no es si el mediocampo va a cambiar. La cuestión es si esta nueva sala de máquinas estará a la altura del peso de la camiseta y del precio que el United ha decidido pagar por reinventarse.