Canberra United encuentra nuevo dueño y futuro en A-League Women
La escena fue en McKellar Park, el “hogar espiritual” de Canberra United. Césped de invierno, gradas silenciosas y dos hombres en el centro del campo con una promesa clara: el club no solo sobrevive, vuelve a proyectar futuro.
Australian Sports Group (ASG) ha tomado el control de Canberra United, garantizando su presencia en la próxima temporada de A-League Women y trazando una hoja de ruta que, si se cumple, cambiará el mapa del fútbol profesional en la capital australiana.
McKellar como corazón del proyecto
La primera decisión fue simbólica, pero contundente. Theo Fotopoulos, director ejecutivo de ASG, confirmó que Canberra United seguirá jugando en McKellar Park. Nada de mudanzas traumáticas ni reinicios de identidad.
El plan va más allá de los días de partido. ASG estudia instalar allí mismo una base de entrenamientos y ya ha asegurado una oficina en el vecino Belconnen Soccer Club, que se convertirá en “socio estratégico” del proyecto.
La idea es sencilla y ambiciosa a la vez: que el club tenga, por fin, una casa integral. McKellar es uno de los pocos recintos privados de fútbol en Canberra, con unas seis hectáreas disponibles. Fotopoulos ya ha hablado con las partes implicadas y el mensaje que deja es de optimismo: el terreno ofrece margen para crecer y el fútbol de la capital necesita un hogar estable.
El contraste con el pasado reciente es evidente. Capital Football y el gobierno del ACT habían proyectado un centro de alto rendimiento en Throsby, en el llamado Home of Football. El plan se vino abajo cuando la federación no pudo sostener los costes. Ahora, ASG recoge ese vacío y explora alternativas en toda la ciudad, con McKellar como prioridad.
Continuidad en el banquillo, urgencia en la planificación
El reloj corre. La pretemporada comienza en seis semanas, el calendario de A-League Women se publicará el mes que viene y el inicio de la campaña está fijado para el 16 de octubre. No hay margen para titubeos.
ASG ya se ha sentado con Antoni Jagarinec, el técnico que ha guiado a Canberra United a las finales en las dos últimas temporadas. La intención es clara: cerrar cuanto antes el cuerpo técnico y atar a la base de la plantilla.
Fotopoulos no lo disfraza: la prioridad inmediata es sellar la continuidad del entrenador y de las jugadoras. Ha habido reuniones recientes, la PFA está trabajando con las futbolistas y, según el dirigente, la respuesta del vestuario ha sido positiva. El mensaje suena a confianza y a apuesta por la estabilidad: los resultados de Jagarinec hablan por sí solos y ASG quiere “continuidad y consolidación”.
En un contexto en el que el club ha pasado dos años de incertidumbre, mantener el núcleo deportivo es casi tan importante como la llegada del nuevo propietario.
Un club, dos equipos: la promesa masculina para 2028-29
El otro gran anuncio mira a más largo plazo, pero pesa como una declaración de intenciones. ASG ha adquirido el derecho preferente para incorporar un equipo masculino de A-League Men en la temporada 2028-29. No es todavía una licencia en firme, pero sí un compromiso público.
En Canberra, donde el sueño de un equipo masculino de élite lleva casi dos décadas chocando contra promesas incumplidas, plazos rotos y proyectos que se desinflan, el hecho de tener que esperar tres temporadas más genera inquietud. Durante semanas se había deslizado la idea de que el conjunto masculino podría llegar apenas un año después del aterrizaje de ASG.
Fotopoulos, sin embargo, fue tajante al ser preguntado si habrá equipo masculino de Canberra: “Estamos aquí hoy, esa es la mejor garantía”. Lo define como parte de una “estrategia gemela”: el club se concibe como una entidad integrada, con fuerza en ambos frentes. Para el dirigente, dejar fuera a los hombres sería casi discriminatorio; el plan siempre ha incluido a los dos equipos bajo el mismo escudo.
La diferencia, ahora, es que existe una fecha objetivo y un grupo inversor con experiencia en el fútbol profesional.
La marca no se toca, el apodo lo elegirá la ciudad
Hay algo que ASG no piensa cambiar: el nombre. Canberra United seguirá siendo Canberra United, tanto en la rama femenina como en la futura masculina. Dieciocho años de historia pesan demasiado como para tirarlos por la borda.
Lo que sí quiere el nuevo propietario es abrir un juego de identidad con la ciudad: un apodo, un sobrenombre popular. La idea es lanzar una campaña pública, posiblemente a través de The Canberra Times, para que los aficionados propongan y elijan. Desde referencias al color verde hasta guiños locales, todo estará sobre la mesa. Pero por encima de cualquier apodo, el nombre Canberra United es intocable para Fotopoulos.
Quiénes son los hombres detrás del rescate
Al frente de ASG aparecen dos figuras con largo recorrido en el mundo empresarial y en el fútbol australiano.
Morris McAlister, presidente de ASG, procede del ámbito comercial. Es director general de Petron Plus 7 en Australia y Nueva Zelanda, compañía dedicada a productos para motores y maquinaria, y actúa como consultor senior en MEC Team Consultants, que conecta empresas australianas con el mercado chino.
Fotopoulos, por su parte, es un ejecutivo de marketing y dirige FOS Group Australia. Su nombre no es nuevo en el fútbol: estuvo implicado en proyectos como Sydney Cosmos y Newcastle Breakers en la antigua NSL, y fue director ejecutivo de Sydney Olympic. No son recién llegados a la industria ni a las turbulencias del balompié profesional en el país.
Los dos tienen ahora un plazo de dos años para terminar de perfilar el desembarco del equipo masculino, mientras consolidan la estructura de la sección femenina.
Del control federativo al modelo privado
El cambio de manos marca un punto de inflexión histórico para Canberra United. Desde su fundación en 2008, el club había estado bajo el paraguas de Capital Football. Durante años, la federación territorial sostuvo el proyecto, pero los costes crecientes lo hicieron insostenible.
La pasada temporada fue la última con Capital Football al mando y el futuro del equipo femenino quedó en el aire. Sin nuevo dueño, la plaza en A-League Women corría serio peligro.
ASG ha cerrado la compra de la licencia esta misma semana, convirtiéndose en el primer propietario privado en la historia del club. La A-Leagues anunciará oficialmente a ASG como salvavidas de Canberra United, asegurando su presencia en la temporada 2026-27 de la competición femenina.
La urgencia ha marcado el proceso. No hubo tiempo para completar todas las verificaciones necesarias para que un equipo masculino entrara ya en el próximo verano, así que el foco se centró en blindar la continuidad del conjunto femenino. A partir de ahí, se construirá el resto.
Se estima que el acuerdo global ronda los 15 millones de dólares, incluyendo el futuro proyecto masculino. En el corto plazo, ASG se ha comprometido a respaldar financieramente a Canberra United con hasta 3 millones de dólares a lo largo de varios años.
Academias, infraestructuras y una deuda con la base
Fotopoulos no se limita a hablar del primer equipo. Uno de los puntos más sensibles para la comunidad futbolística de Canberra ha sido la desaparición de la academia de United, cerrada por Capital Football hace tres años en medio de una gran polémica.
ASG promete reactivar esas vías formativas. El objetivo es reconstruir los caminos hacia la élite para chicos y chicas de la región, integrando academias y estructura profesional bajo el mismo paraguas.
El discurso del nuevo propietario se apoya en varias patas: compromiso con la comunidad, excelencia deportiva, crecimiento comercial y nueva infraestructura. La inversión en instalaciones en la capital es una pieza central del plan, tanto para el día a día de los equipos como para el desarrollo de talento local.
Un final a años de espera… ¿y al eterno “casi” de Canberra?
La llegada de ASG también cierra, al menos sobre el papel, un capítulo de frustración para el fútbol de la capital. Michael Caggiano, al frente de la candidatura de Canberra para un equipo masculino, ha pasado los últimos ocho años empujando un proyecto que chocaba una y otra vez con la realidad.
La APL había señalado a Canberra como sede preferente para la expansión hace casi tres años y medio, junto a Auckland, que ya lleva dos temporadas compitiendo y se ha coronado campeón. La comparación dolía.
Ahora, el presidente de la APL, Steve Conroy, agradece al gobierno del ACT y a la comunidad futbolística de la ciudad su apoyo y presenta a ASG como el propietario elegido tras un proceso competitivo. Habla de “próximo paso” para el fútbol profesional en el territorio y de una oportunidad de crecimiento para las A-Leagues.
El mensaje institucional es claro: el futuro de Canberra United está asegurado y el camino hacia un equipo masculino de A-League Men ya tiene dueño, plan y fecha objetivo.
Queda por ver si, esta vez, Canberra dejará de ser la ciudad de la espera interminable para convertirse, por fin, en una plaza consolidada del fútbol profesional australiano.






