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Brentford arrasa a un Tottenham sin alma en el estreno

El marcador dice 3-0. La sensación fue aún peor para Tottenham. Brentford se lanzó al inicio de la Premier League como si llevase semanas jugando finales, mientras el equipo de Roberto De Zerbi pareció seguir en pretemporada: blando en los duelos, desorganizado y físicamente por detrás.

Desde el primer silbato, el guion quedó claro. Brentford fue “intensivo, implacable y difícil de enfrentar”, como resumió su entrenador Keith Andrews. El equipo local mordió, presionó alto, corrió más y ganó casi todos los choques individuales. Tottenham nunca encontró respuesta.

Un Brentford feroz y un estadio encendido

Keane Lewis-Potter, uno de los goleadores de la tarde, lo explicó con una sonrisa que decía tanto como sus palabras: “Es todo con lo que soñábamos, hemos trabajado muy duro en pretemporada. Queremos que nuestro estadio sea un lugar durísimo para los equipos visitantes”. Lo consiguieron.

Su gol marcó el tono. Cada vez que Brentford olía sangre, aceleraba. “Si marcamos uno, queremos dos, tres, cuatro y seguir. No queremos echarnos atrás, no está en nuestro ADN”, insistió Lewis-Potter. Esa frase se vio en el césped: un equipo que, con el marcador a favor, no especuló ni un segundo.

La grada acompañó. Andrews habló de una “conexión genuina” con los aficionados, y el ambiente se notó en cada presión, en cada balón dividido. Brentford parecía un bloque hecho y derecho. Tottenham, un proyecto en borrador.

Sangare sube el listón

Uno de los nombres del día fue Mamadou Sangare. Debut en Premier League y una actuación que confirmó por qué Brentford peleó por su fichaje. Andrews no dudó: “Es un jugador top, sin duda. Era el que queríamos en el mercado. El club merece mucho crédito. Él también, porque podía haberse ido a otro sitio por algo más de dinero. Reconoció que este era un buen lugar para venir y se ha asentado bastante bien”.

El técnico fue claro: cuando incorporas un jugador así, “sube el nivel del equipo”. Y se notó. Sangare dio cohesión a un centro del campo ya talentoso y se integró como si llevara meses. Nathan Collins, entre broma y exigencia, lanzó el reto: “Está bien, empezó bien… pero queremos más de él. Más goles, más entradas”.

Sangare, tranquilo, respondió a su manera: “Es muy bueno desde mi primer día aquí, todos han sido muy buenos conmigo. Es bueno empezar con una victoria, espero que podamos seguir así”.

Tottenham, superado en todo

Mientras Brentford celebraba, Tottenham miraba al suelo. El 3-0 no dejó margen para excusas, aunque las circunstancias se acumulan. De Zerbi fue directo: “Partido malo. Perdimos y sufrimos la diferencia en los duelos. Fue la clave. No luchamos de la manera adecuada”.

El técnico admitió que el equipo no está bien físicamente. Jugadores que llegaron tarde tras el Mundial, muchas caras nuevas en el once inicial y una estructura todavía en construcción. Nombró incluso a tres piezas importantes: Marcos Senesi, Jan Paul van Hecke y Sandro Tonali “no están en la mejor condición física”. Y lo sabían antes del partido.

Aun así, no quiso refugiarse ahí: “No podemos buscar una excusa. Estoy sorprendido por el resultado y el rendimiento. Sabía que no estábamos en la condición adecuada, pero no podemos jugar así en este tipo de partido”. La frase que más le dolió repetir fue siempre la misma: “No luchamos de la manera correcta”.

Duelo tras duelo, una derrota de carácter

La autocrítica fue dura. De Zerbi habló de errores en la presión, especialmente con Mikey Moore, y de un problema básico: “No estábamos listos para pelear los duelos. Llegamos demasiadas veces tarde y perdimos demasiados duelos para competir con Brentford”.

El análisis del primer tiempo es demoledor: cada balón dividido parecía caer del lado local. “Si analizas el partido, puedes ver cuántos duelos perdimos en la primera parte, cuando el encuentro se fue hacia la dirección de Brentford”, lamentó.

El italiano insistió en que confía en sus jugadores, en su “valor y memoria”, y que no se trata de que hayan olvidado la temporada pasada. Pero la realidad fue cruda: “No jugamos bien. Perdimos demasiados duelos”. Y sin ganar duelos, su idea de presión y juego agresivo se derrumba.

Sin excusas en el vestuario

El mensaje dentro del campo fue igual de claro. Archie Gray, titular y capitán más joven de la historia de Tottenham en Premier League, no se escondió: “Por alguna razón, en días de fútbol, un equipo puede superar en lucha a otro. Depende de nosotros y los aficionados han estado increíbles”.

Sobre el estado físico, fue tajante: “No creo que haya excusas, para ser sincero”. Reconoció que el equipo tiene trabajo por delante y que, aunque ve una mejora respecto al curso anterior, “no es el inicio que queríamos, de cara al partido entre semana del miércoles”.

Gray valoró el brazalete, pero sin endulzar nada: “Fue un momento increíble y estoy agradecido al entrenador por confiar en mí, pero de nuevo, hoy no fue suficiente”.

Un proyecto que apenas arranca

De Zerbi insistió en la idea de viaje, de proceso. “Es parte de nuestro camino. Con muchos jugadores nuevos, sabíamos que necesitábamos alma y estilo de juego para convertirnos en un equipo. Hoy creo que el alma estaba, pero no luchamos de la manera correcta”.

No quiere que el club se escude en la falta de fichajes o en la calidad del once: “No quiero la excusa de que el primer once no era suficiente para competir y sacar un resultado”. Para él, el ejemplo está claro: “El espíritu de Brentford en el campo fue grande, tiene que ser el ejemplo correcto para nosotros”.

El técnico habló de organización, presión, condición física y “muchas otras cosas” por mejorar. Recalcó que no se puede “destruir todo” porque el trabajo de fondo va bien, pero sí entender a fondo lo que pasó en este 3-0. Y rápido.

Brentford mira hacia arriba

Mientras Tottenham busca principios, Brentford ya habla de techo. Collins lo dejó caer: “Sabemos que la temporada pasada nos quedamos a un punto. Este año hemos añadido gente de calidad a la plantilla”. Y Andrews, sin prometer nada, marcó la línea: “El plan es mejorar. Tenemos que seguir empujando y seguir aspirando”.

El entrenador sabe que la Premier es una montaña rusa: “El fútbol es una telenovela y tenemos que lidiar con ello semana a semana. Habrá baches en el camino”. De momento, su equipo ha empezado como un bloque que sabe exactamente quién es y a dónde quiere ir.

Brentford ya ha lanzado su mensaje. Tottenham, golpeado desde el primer día, tendrá que decidir muy pronto qué tipo de equipo quiere ser esta temporada.