ligahoy full logo

Barnet inicia la temporada con victoria y lecciones

Barnet abrió su andadura en League Two con un 3-1 convincente ante Salford, una tarde de fútbol agresivo, vertical, de esas que levantan a la grada. Pero cuando el árbitro señaló el final, el gesto de Dean Brennan decía otra cosa. Victoria clara, sí. Satisfacción total, no.

El equipo de Brennan golpeó pronto y mandó casi todo el partido. A los 24 minutos, Oisin Gallagher apareció para firmar el 1-0 y encender a los locales. El tanto asentó a Barnet, que empezó a ganar cada duelo dividido, cada segunda jugada, imponiendo su ritmo.

Antes del descanso, Charlie Lakin dobló la ventaja y convirtió el encuentro en un escenario ideal para los de casa: marcador cómodo, confianza alta y un rival aturdido.

Goleada, dominio… y un borrón final

La segunda parte mantuvo el mismo guion. Barnet siguió empujando y terminó encontrando el premio del tercer gol en el tramo final, obra de Kabongo Tshimanga, que cerraba lo que parecía una tarde perfecta para los anfitriones.

Parecía, hasta el minuto 90.

Entonces, el capitán de Salford, Adebola Oluwo, cazó el tanto del 3-1. Un gol que no cambiaba el signo del partido, pero sí el ánimo del técnico local. Brennan no lo ocultó:

«Es un buen comienzo pero estoy molesto por no mantener la portería a cero», admitió. Para él, el detalle importa: «Cuando se trata del verdadero detalle, deberíamos haber ganado el partido por cuatro goles claros. Nos pusimos 3-0 y firmamos una actuación enorme».

El recuerdo de la temporada pasada sigue fresco en su cabeza: «Mi equipo se volvió loco el año pasado por encajar goles tontos y perdimos muchos puntos en situaciones en las que íbamos por delante».

Salford aún tuvo tiempo de mandar un balón al poste en los últimos minutos. Ahí, Brennan lanzó un mensaje directo a su plantilla: «Se lo dije a los jugadores en el corrillo: si los jugadores salen desde el banquillo, necesito confiar en ellos. Tienen que ser fiables».

Cox convence y el mercado sigue abierto

Entre los apuntes positivos de la tarde, uno claro: el debut de Matthew Cox bajo palos dejó tranquilo al técnico.

«Es un portero realmente bueno y su golpeo de balón es sobresaliente», subrayó Brennan. «Se ha integrado muy bien en la plantilla y era el guardameta que yo quería este verano».

Aun así, el irlandés no esconde que el equipo necesita algo más si quiere sostener este nivel durante toda la temporada. El mercado sigue marcando parte del discurso.

«Todavía nos queda algo de trabajo por hacer», reconoció. «Necesitamos jugadores de ataque para poder hacer cambios ofensivos. No hemos tenido suficiente de eso y es un área que tenemos que abordar».

Barnet arranca fuerte, pero Brennan no se conforma con un buen estreno. Quiere colmillo… y banquillo.

Salford se mira al espejo

En el otro lado, el vestuario de Salford se marchó con una mezcla de rabia y frustración. La derrota no se discutió. El rendimiento, tampoco.

«Hay mucho dolor y decepción dentro de las cuatro paredes del vestuario», confesó su entrenador, Peter Cklamovski. «Es una mala actuación y ese tipo de actuación te lleva a estos resultados».

El técnico fue claro al analizar cómo se les escapó el partido: «Mérito de Barnet, llevaron el juego a su estilo y no supimos manejar esos elementos, tanto los balones directos como las segundas jugadas».

Salford reaccionó tarde. Empujó en la segunda mitad, se agarró al partido y llegó a poner en apuros al rival, pero el daño ya estaba hecho: «Escalamos una montaña enorme en la segunda parte y apretamos fuerte. Tenemos que usar esto como combustible para el próximo fin de semana y ser más efectivos en la primera parte».

Cklamovski quiere que el golpe sirva para algo más que para llenar de frustración la semana de trabajo: «Nos ganamos el derecho a rendir mejor y jugar nuestro fútbol, y convertir palabras como ambición en realidad».

Y dejó una reflexión que sonó casi como un compromiso interno: «Eso no fue un reflejo de quiénes somos y ahí está el dolor, porque no es lo que nos imaginamos ser».

Barnet ya enseñó sus credenciales. Salford, en cambio, se ve obligado a responder de inmediato si no quiere que este tropiezo marque el tono de su intento de ascenso.