Barcelona se suma a la lucha por Rodri y enfrenta obstáculos con Julián Álvarez
Barcelona entra en la puja por Rodri mientras se topa con un muro por Julián Álvarez
El verano en la élite europea se ha convertido en una partida de ajedrez alrededor de un pivote: Rodri. Real Madrid lleva semanas trabajando para sacar al capitán de la selección española de Manchester City, pero Barcelona se ha metido en la mesa con la intención de aguarle el plan a su gran rival justo cuando más dudas genera el futuro del mediocentro.
El club azulgrana, golpeado por la lesión de rodilla de Frenkie de Jong, que estará varios meses fuera, ha pasado de observar a Rodri a mover ficha. La necesidad manda. Y un perfil como el suyo, con el Golden Ball del último Mundial bajo el brazo y un año solo de contrato, rara vez aparece en el mercado.
City no ha tirado la toalla para renovarlo, pero en el Etihad ya manejan un escenario incómodo: si no hay acuerdo, estarían dispuestos a dejarle salir por unos 60 millones de libras. Un precio notablemente por debajo de su peso competitivo, pero condicionado por la duración del vínculo. De momento, ni las conversaciones con Real Madrid ni las charlas con el propio jugador han desembocado en un acuerdo definitivo. Ahí se agarra Barcelona.
El club catalán ha trasladado su interés y sondea si puede colarse entre Rodri y el proyecto blanco en el momento justo. El factor tiempo juega un papel clave: mientras Real intenta cuadrar cuentas y plantilla, Barça ve una oportunidad de mercado poco habitual para reforzar el corazón de su centro del campo.
El rompecabezas del Real Madrid
En el Bernabéu el escenario es más complejo. Real Madrid ya ha comprometido una cifra récord para la entidad: 115 millones de libras por Yan Diomande, procedente de RB Leipzig. Una inversión que obliga a medir cada paso posterior.
El club también negocia una renovación multimillonaria con Vinícius Júnior para blindarlo ante el interés de Arsenal. Entre el nuevo contrato del brasileño y la llegada de Diomande, el margen para una operación de alto nivel como la de Rodri se estrecha. Para abrir espacio, la dirección deportiva estudia salidas de peso en la medular: Aurélien Tchouaméni y Eduardo Camavinga figuran como posibles sacrificados, con Manchester United atento a cualquier movimiento que los acerque a la rampa.
Nada de esto facilita las cosas. Mientras Real hace números y sopesa ventas delicadas, Barcelona intenta adelantarse y presentar a Rodri un escenario en el que sería indiscutible y eje de un nuevo proyecto.
City se recompone… sin cerrar la puerta
En Manchester, el verano también se mueve. Rodri ha pasado por una pequeña intervención en la espalda que le hará perderse la mayor parte de la pretemporada del City, un detalle que no frena el interés de los gigantes de La Liga pero que sí condiciona los tiempos de cualquier negociación.
El club inglés, por su parte, ya se ha reforzado: ha pagado 116 millones de libras a Nottingham Forest por Elliot Anderson y sigue en conversaciones con Lille por el joven centrocampista marroquí Ayyoub Bouaddi, de solo 18 años. City se cubre, pero no da por hecha la salida de su faro en el medio. Mantiene la puerta entreabierta, nunca del todo abierta.
Julián Álvarez, la obsesión que se resiste
Mientras mira a Rodri, Barcelona no pierde de vista otra prioridad: un nueve. La marcha de Robert Lewandowski ha dejado un vacío en el área que el club lleva todo el verano intentando llenar con un nombre propio: Julián Álvarez.
El problema tiene nombre y apellido: Atlético de Madrid. El club rojiblanco se ha plantado con un mensaje rotundo hacia todos los pretendientes, Barça incluido: el delantero argentino no está en venta a ningún precio. Ni ofertas, ni intercambios, ni fórmulas creativas. Nada.
Eso no ha frenado a la dirección deportiva azulgrana. Deco viajó a la capital española y se reunió el miércoles con los representantes de Álvarez, en un intento de medir la voluntad del jugador y explorar cualquier resquicio. La situación, sin embargo, choca con la firmeza de Atlético, que considera al ex del City pieza central de su proyecto inmediato.
El próximo capítulo tiene fecha: el lunes. Ese día está previsto que Julián Álvarez se reincorpore a la pretemporada del Atlético. Ahí se verá si el delantero asume la postura del club y se integra con normalidad o si decide tensar la cuerda para intentar forzar un traspaso. Barcelona estará pendiente. Arsenal, también, porque mantiene vivo su interés por el argentino.
Un mercado cruzado
El verano de los grandes se ha convertido en una red de movimientos conectados: lo que haga City con Rodri condiciona a Real Madrid; lo que decida Julián Álvarez con su futuro puede alterar los planes ofensivos del Barça y de Arsenal; las posibles salidas de Tchouaméni o Camavinga pueden desbloquear o no la gran operación del medio centro.
En medio de ese tablero, Barcelona intenta algo que no se ve todos los años: arrebatarle a su gran rival un fichaje estratégico mientras pelea por un delantero que otro aspirante a la Liga de Campeones declara intocable. La pregunta ya no es solo quién ficha a quién, sino qué equipo sale de este verano con el centro del campo y el área bien cubiertos para mandar en Europa.






