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Barcelona busca un delantero: Hamza Abdelkarim como solución interna

Barcelona acelera en los despachos. El club se acerca a cerrar las llegadas de Joao Cancelo y Rodri esta misma semana, pero en el área más delicada del campo sigue habiendo un vacío: falta un ‘9’. La búsqueda de un delantero centro continúa abierta y, por ahora, sin éxito.

La vía que más ilusionaba, la de Julian Alvarez, se ha enfriado. Atlético de Madrid no está dispuesto a desprenderse de una de sus grandes figuras y la operación apenas ha avanzado. El tiempo corre, el mercado se estrecha y la dirección deportiva se ve obligada a abrir el abanico.

Han aparecido nombres. Uno de los más potentes, el de Viktor Gyokeres. Pero, mientras se estudian opciones fuera, en la Ciudad Deportiva ya hay un experimento muy serio en marcha: Hamza Abdelkarim.

Hamza, el proyecto de ‘9’ total

Según desvela una información de Mundo Deportivo, el cuerpo técnico de Barcelona ha puesto el foco en Hamza como posible solución interna a la falta de delantero. No es un simple parche. Lo están moldeando para que sea un ‘9’ de área, letal en los metros finales.

Desde su primer entrenamiento dejó huella. Impactó por algo que no se compra ni se enseña fácilmente: instinto. Ese olfato de goleador que se nota en cuanto pisa el área.

En una sesión específica de remate, diseñada precisamente para medir su capacidad definidora, el joven egipcio se encargó de despejar dudas. Disparos ajustados al segundo palo, remates rápidos al primer poste, ejecuciones de oportunista. Cada acción reforzaba la idea de que ahí hay un delantero con condiciones muy serias.

Uno de sus primeros remates de cabeza terminó de sacudir a los técnicos. Por potencia. Por precisión. Por la agresividad con la que atacó el balón. Un gesto que confirmó que su juego aéreo también puede ser un arma importante. Materia prima, desde luego, no le falta.

Pulir el movimiento, fijar al ‘9’ en el área

Con todo, el talento bruto no basta para jugar en Barcelona. El cuerpo técnico ha detectado un punto clave a pulir: su movilidad.

Al inicio de su periodo de prueba, Hamza se fijó en cómo los atacantes del equipo bajan muchos metros para asociarse y participar en la creación. Y empezó a copiar ese patrón. Se dejaba caer al centro del campo, tocaba, combinaba… pero se alejaba del lugar donde más daño puede hacer.

Ahí entraron en acción Pol Planas y su equipo. Le han pedido que limite esas excursiones. Que salga del área solo cuando la jugada lo exija de verdad. Que piense como un rematador, no como un mediapunta más.

Para fijar ese concepto han tirado de vídeo. Le han puesto como referencia los movimientos de Erling Haaland, de Viktor Gyokeres y del mito culé Samuel Eto’o. Tres modelos de delantero que viven en el área, que atacan el espacio y que convierten cada balón que llega a la frontal en una amenaza real.

La idea es clara: Hamza debe mantenerse lo más cerca posible de la zona de castigo. Ahí donde un control orientado, un desmarque al primer palo o un simple rebote pueden decidir un partido. Es la misma filosofía que Hansi Flick está aplicando con él: menos pase entre líneas, más colmillo en el punto de penalti.

El mensaje interno es contundente. Si no llega el gran fichaje para la delantera antes del cierre de mercado, Barcelona quiere estar preparado para mirar hacia dentro. Y en ese escenario, el joven egipcio se abre paso como una alternativa real, inesperada, pero cada vez más convincente.