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El plan del Barça para fichar a Julian Álvarez se desmorona

El Barcelona ha recibido un golpe casi definitivo en su gran operación para el ‘9’. La llegada de Julian Álvarez se da por “99% descartada” y en los despachos del club ya asumen que el delantero de Atlético de Madrid no aterrizará este verano en Montjuïc.

Atlético no está dispuesto a facilitar la salida del argentino y el escenario no se mueve. La operación se ha enfriado hasta rozar el congelador. Hansi Flick y la dirección deportiva deben mirar a otro lado. Y decidir rápido.

Porque la prioridad sigue intacta: el Barça quiere, y necesita, un nuevo delantero centro. Un futbolista que aporte gol, movilidad y una variante distinta en los metros finales. Sustituir a un objetivo del perfil de Álvarez no será sencillo. Ni barato.

En la mesa ya hay varios nombres, algunos consolidados, otros más jóvenes y con margen de crecimiento. Cinco candidatos destacan en la lista mientras el club se prepara, a regañadientes, para cerrar la puerta a Julian Álvarez.

Georges Mikautadze, el favorito de Deco que no convence a Flick

Georges Mikautadze es, hoy por hoy, una de las alternativas más serias. Y no por casualidad. Cuenta con el respaldo decidido de Deco, que ve en el delantero de Villarreal un perfil capaz de enriquecer el ataque azulgrana.

Su temporada 2025/26 fue sólida: 15 goles y 6 asistencias. Más allá de las cifras, sus actuaciones han terminado de convencer al director deportivo de que puede aportar algo diferente en el área rival.

El problema está en el banquillo.

Hansi Flick no lo ve tan claro. El técnico alemán mantiene dudas sobre su encaje en el sistema y, a estas alturas, “no lo ve claro”. Esa discrepancia pesa mucho: un fichaje de este calibre exige alineación total entre entrenador y cúpula deportiva.

Y luego está el precio. Villarreal no regalará a Mikautadze. La operación se movería, como mínimo, en torno a los 70 millones de euros. Una apuesta fuerte por un jugador sobre el que el entrenador no está plenamente convencido. La admiración de Deco choca con la prudencia de Flick. Y eso convierte la opción en tan interesante como complicada.

Viktor Gyökeres, gol inmediato a coste de estrella

El nombre de Viktor Gyökeres apunta en otra dirección. Otro tipo de delantero, otra dimensión de fichaje.

El sueco está entrando en su plenitud y se ha consolidado como uno de los goleadores más fiables del fútbol europeo. Su situación podría desbloquearse en función de cómo se muevan los planes ofensivos de Arsenal, pero incluso en el mejor de los casos no sería una operación barata.

Gyökeres no es solo un rematador de área. Se mueve bien hacia bandas, ataca espacios largos y conduce con potencia hacia portería. También sabe generar ocasiones para sus compañeros. Un perfil agresivo, vertical, muy alineado con la idea ofensiva de Flick.

Existen dudas sobre algunos aspectos de su juego, sobre todo en su capacidad para enlazar con continuidad a máximo nivel, pero su producción goleadora habla por sí sola.

El gran freno está en el paquete económico. Su fichaje y su salario lo colocarían en la franja alta de la escala del vestuario. El Barça pagaría por un delantero llamado a rendir desde el primer día, sin margen real para una adaptación lenta. Gyökeres sería, probablemente, uno de los movimientos más caros de la lista.

Lautaro Martínez, el viejo deseo que sigue blindado

Cada vez que el Barça busca ‘9’, el mismo nombre regresa: Lautaro Martínez.

El delantero de Inter de Milán lleva años ligado al club azulgrana en los rumores y esta vez no es distinto. Barcelona ya se ha interesado por su situación, pero el contacto no ha pasado de ahí. No hay negociación abierta.

Inter no tiene intención de facilitar su salida. Lautaro es pieza central de su proyecto, uno de los futbolistas más importantes de la plantilla. No hay señales de que el club italiano quiera abrir la puerta a su traspaso, lo que convierte cualquier operación en una misión casi imposible.

A sus 28 años, el argentino todavía tiene varios cursos de máximo nivel por delante. Aporta gol, experiencia y rendimiento contrastado en grandes citas. Deportivamente, encaja. Contractual y económicamente, es otra historia.

Entre la resistencia de Inter y el coste que implicaría sacarlo de San Siro, Lautaro se mantiene como una opción tan atractiva sobre el césped como compleja en los despachos. Probablemente, una de las más difíciles de ejecutar.

Victor Osimhen, potencia total a precio de proyecto

Si se trata de explosividad, el nombre que domina la lista es Victor Osimhen.

El nigeriano sigue en el radar de los grandes clubes europeos, mientras que equipos de Arabia Saudí han demostrado disposición a pagar cifras astronómicas por su fichaje. En ese contexto, el mercado se distorsiona.

La magnitud del interés se entiende rápido: Osimhen ofrece velocidad, potencia, presencia física y amenaza constante en el área. Ataca el espacio con fiereza, un arma letal para un Barça que acostumbra a vivir instalado en campo contrario y necesita romper defensas hundidas.

El problema es la factura.

Tanto el traspaso como el salario exigirían un compromiso económico gigantesco. Sería una de las inversiones más grandes del actual proyecto azulgrana. El club tendría que decidir si está dispuesto a colocar a Osimhen en el centro financiero y deportivo de su planificación.

La duda no es futbolística. Es estructural. ¿Hasta qué punto debe el Barça hipotecar parte de su margen futuro por un ‘9’ total?

Nicolo Tresoldi, la apuesta de futuro con riesgo incorporado

En medio de los grandes nombres, aparece un comodín: Nicolo Tresoldi.

El delantero alemán de 21 años, actualmente en Club Brugge, no tiene el escaparate mediático de los otros candidatos, pero su perfil intriga a la dirección deportiva. Edad, físico, gol reciente. Un cóctel que seduce.

Su temporada 2025/26 fue intensa: 58 partidos oficiales, 23 goles. Con 1,85 de estatura, ofrece presencia en el área y todavía mucho margen de crecimiento. Un molde que se puede pulir.

Tiene contrato hasta 2029 y su valoración se sitúa en torno a los 45-50 millones de euros. No es una ganga. Es una inversión seria por un futbolista sin experiencia prolongada en la élite absoluta. El Barça ya ha establecido contactos, pero sabe que se trata de una apuesta.

La diferencia con Lautaro, Osimhen o Gyökeres está en el tipo de riesgo: con Tresoldi se paga por presente y, sobre todo, por lo que puede llegar a ser. Si Flick y la dirección deportiva creen que su evolución puede acelerarse en un entorno como el azulgrana, el alemán podría convertirse en una solución a largo plazo para el eterno problema del ‘9’.

La gran cuestión, ahora, es qué quiere ser el Barça con su próximo delantero: un golpe de efecto inmediato o la piedra angular de un proyecto que aún se está construyendo.

El plan del Barça para fichar a Julian Álvarez se desmorona