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Atlético de Madrid acelera por Cristian Romero del Tottenham

El verano todavía no ha arrancado del todo, pero en los despachos ya se juega fuerte. Según informa BBC Sport, el Atlético de Madrid ha abierto conversaciones formales con Tottenham para fichar al central Cristian Romero en este mercado. No es un tanteo, es una ofensiva seria por el capitán del conjunto londinense.

La situación tiene un punto de paradoja. Romero, 28 años, firmó el pasado agosto una ampliación de contrato por cuatro temporadas en el norte de Londres. Renovado, consolidado, con galones. Sin embargo, los rumores sobre su salida no han dejado de crecer en las últimas semanas. El interés del club rojiblanco ha encendido definitivamente el escenario.

En Tottenham saben perfectamente del movimiento de la entidad madrileña. El siguiente paso, cerrar un acuerdo con el jugador, no se percibe como un obstáculo: las condiciones personales no deberían suponer un problema para que Romero diga sí.

De Zerbi abre la puerta

El contexto deportivo en Londres también empuja la historia. Roberto De Zerbi, nuevo técnico de Tottenham, ya ha marcado su línea: no piensa retener a nadie contra su voluntad. Preguntado por el futuro de varios de sus hombres clave, el italiano dejó claro que respetará “la voluntad” de los futbolistas que quieran buscar un nuevo reto lejos del club.

Ese mensaje, directo y sin adornos, funciona como una luz verde para la directiva. Con el entrenador dispuesto a aceptar salidas importantes, Tottenham puede escuchar con calma las propuestas que lleguen por su capitán. Atlético, con una necesidad evidente de reforzar la zaga, ha sido el primero en mover ficha con decisión.

Inter también entra en la pelea

El club madrileño, eso sí, no está solo en la carrera. Inter de Milán, uno de los gigantes de la Serie A, también pretende al defensa argentino. Dos proyectos de alto nivel, dos ligas potentes, un mismo objetivo: blindar su defensa con un campeón del mundo en plenitud de edad.

Romero llega a este punto del mercado con un escaparate reciente de primer nivel. Disputó los siete partidos de Argentina en su camino hasta la final del Mundial el mes pasado, un escaparate global que refuerza su peso en cualquier negociación. Pero su temporada de clubes ha sido mucho más áspera.

Tottenham terminó en una decepcionante 17.ª posición, con un curso marcado por errores y frustración. Romero firmó dos expulsiones en la campaña y se perdió el tramo final por una lesión de rodilla. Un curso duro, mientras su compañero en el eje, Micky van de Ven, se acerca a un nuevo contrato de cinco años que apunta a convertirlo en pilar del futuro inmediato del club.

La urgencia de Atlético y el dilema de Tottenham

En Madrid, el diagnóstico es claro: el equipo de Diego Simeone necesita músculo atrás. La pasada temporada encajó 44 goles en LaLiga, una cifra que no encaja con la identidad defensiva que ha definido al Atlético en la última década. De ahí que la llegada de un perfil como Romero se vea como una pieza clave para reconstruir el muro rojiblanco.

El plan pasa ahora por acelerar. Tanto Atlético como Tottenham se preparan para entrar en una fase avanzada de negociación con un objetivo compartido: cerrar una cifra de traspaso antes de que arranque la temporada doméstica. El tiempo aprieta, y cada día sin resolución condiciona la planificación de ambos.

Para Atlético, la ecuación es sencilla: incorporar a Romero significaría dar un golpe de efecto en la defensa, sumar liderazgo y agresividad en la zona más sensible del equipo. Para Tottenham, la operación abre un dilema mayor. Perder al capitán supondría un vacío inmediato en el vestuario y en el campo. El club inglés tendría que reaccionar con rapidez en el mercado para encontrar un sustituto a la altura, manteniendo la estructura que De Zerbi quiere implantar desde el primer día.

La partida está abierta. Un central en su pico competitivo, dos grandes de Europa pujando y un club, Tottenham, obligado a decidir si sacrifica a su líder atrás para reconstruir desde otra base. El verano apenas comienza, pero el futuro de su defensa puede definirse en cuestión de semanas.