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Arteta y su dilema en el Arsenal tras el 3-0

Mikel Arteta no podía soñar con un estreno más plácido. Su Arsenal pasó por encima del Coventry City con un 3-0 que nunca estuvo en duda y que, por momentos, pareció un entrenamiento a puerta abierta más que un partido oficial.

Los ‘Gunners’ ni siquiera necesitaron pisar a fondo. Segunda marcha, control absoluto y una sensación incómoda para el rival: por mucho que acelerara el equipo de Frank Lampard, la distancia era insalvable.

Lo más llamativo no fue el marcador. Fue el silencio alrededor de las ausencias. Sin Bruno Guimarães, sin William Saliba, sin Jurrien Timber, tres nombres que en casi cualquier otro club serían titulares indiscutibles, nadie en el Emirates pareció echarlos de menos. Ese es el verdadero termómetro del nivel de este Arsenal.

Una plantilla de lujo… con efecto secundario

Arsenal tiene ahora mismo una de las plantillas más potentes de Europa. Dos futbolistas de altísimo nivel por puesto, competencia feroz en cada línea y la garantía de que una lesión ya no significa un drama, sino una oportunidad para otro jugador del mismo nivel.

Ahí está la virtud. Y ahí, según Gary Neville, nace el problema.

La Premier League solo permite ocho jugadores de campo en el banquillo. Con el fondo de armario que ha construido Arteta, eso significa que cada jornada varios futbolistas de primer nivel se quedarán fuera de la convocatoria. No del once. Fuera de la lista.

Neville lo explicó en Sky Sports tirando de memoria y de vestuario grande. Recordó cómo Sir Alex Ferguson consideraba que la tarea más dura no era preparar el plan de partido, sino mirar a los ojos a quienes se quedaban fuera pese a haber hecho todo bien durante la semana.

“Ha creado un problema real para sí mismo”, apuntó Neville sobre Arteta. “Sir Alex Ferguson solía decir que lo más difícil era dejar fuera a esos jugadores cada semana. Él va a tener que hacer lo mismo. Le dije fuera de cámara: qué plantilla ha construido aquí. Si mete otro delantero en eso…”, comentó, acompañando la frase con un gesto elocuente.

El día que vuelvan los que faltan

Contra Coventry City, Arteta ya tiró de fondo de armario y presentó una convocatoria poderosa. Pero lo de anoche es solo un anticipo de lo que viene.

Cuando Bruno Guimarães, Saliba, Timber y Ezri Konsa estén listos para entrar en dinámica, el rompecabezas será todavía más cruel. Para hacerles hueco, varios de los que sí estuvieron en el 3-0 tendrán que ver los partidos desde casa. No por bajo rendimiento. Por pura saturación de talento.

Y ahí aparece la parte más delicada de gestionar un vestuario grande: convencer a jugadores “increíbles”, como los describe el propio entorno del club, de que su ausencia no es un castigo, sino una consecuencia de la abundancia.

Arteta ya ha levantado la voz. Ha pedido a la Premier League que amplíe el tamaño de las convocatorias. Quiere más margen, más asientos para un grupo que se ha ganado el derecho a sentirse importante. De momento, los responsables de la competición no parecen dispuestos a abrir esa puerta.

Un problema que solo tienen los grandes

Neville no se equivoca al señalar el dilema. El técnico del Arsenal ha construido exactamente lo que cualquier entrenador sueña con tener: una plantilla profunda, versátil, competitiva. Pero ese sueño viene con factura.

Si la norma no cambia, solo le queda una vía para rebajar la tensión interna: vender antes de que se cierre el mercado. Elegir a quién sacrificar en un grupo que, hoy, ha demostrado que puede ganar 3-0 sin despeinarse… y sin tres de sus grandes estrellas.

El resultado ante Coventry City lanza un mensaje claro a la Premier League. La pregunta ya no es si este Arsenal tiene equipo para pelear por todo, sino si Arteta será capaz de mantener a todos enchufados cuando algunos ni siquiera tengan sitio en el banquillo.