ligahoy full logo

Albion cierra la pretemporada con victoria sobre Bologna

Albion terminó la pretemporada con otra victoria y, sobre todo, con una pista clara de cómo atacar sin sus dos extremos estrella. Sin Kaoru Mitoma ni Yakuba Minteh, el equipo descubrió un nuevo camino por las bandas y le bastó con un gol de Jack Hinshelwood para tumbar a Bologna por 1-0 en el Amex.

De la apatía al desborde

La primera parte fue espesa. Mucha posesión, poco filo. Albion movía el balón, pero rara vez lograba desordenar a Bologna. Faltaba ritmo, faltaba sorpresa, faltaba alguien que encontrara espacios a la espalda de los laterales italianos.

Aun así, las primeras señales llegaron por la izquierda. Maxim De Cuyper, titular en combinación con Ferdi Kadioglu en ese costado, probó dos veces desde media distancia. En ambas, Lukasz Skorupski respondió seguro. El belga también filtró un pase inteligente que lanzó a Kadioglu hacia una zona peligrosa, preludio de lo que vendría tras el descanso.

Hinshelwood también apareció en el área en la primera mitad: conectó una volea tras un buen servicio de Olivier Boscagli, pero de nuevo se topó con el portero. Era el resumen del primer acto: buenas intenciones, poca contundencia.

Rutter agita el partido y llega el gol

Todo cambió pasada la reanudación. El equipo, hasta entonces estático, empezó a atacar los espacios por los dos costados. De repente, los laterales de Bologna, habitualmente Kadioglu y Diego Gomez cuando se escalonaban, comenzaron a sufrir a sus espaldas.

La pieza clave en ese giro fue Georginio Rutter. Muy móvil, interpretando con energía ese rol híbrido de nueve y falso nueve, se abrió a la banda izquierda, peleó cada balón en la línea de cal y, cuando encontró el momento, se metió hacia dentro. En una de esas acciones, conservó la posesión, encaró el carril central y fue derribado, pero logró soltar un pase raso al área.

Su envío cruzado pasó por delante de Diego Gomez, que lo dejó correr, y nadie llegó a rematar… hasta que Mats Wieffer apareció como un tren desde la frontal. El mediocentro no buscó el disparo violento, sino un golpeo bajo y colocado que más parecía un pase que un tiro. En el segundo palo, atento y al límite del fuera de juego, Hinshelwood metió el pie y desvió el balón a la red en el minuto 59.

Esa acción marcó la frontera entre el primer Albion, plano, y el del segundo tiempo, mucho más incisivo.

Bandas encendidas y ocasiones claras

Con el marcador a favor, el equipo no se echó atrás. Al contrario: siguió castigando los costados. Logró meter jugadores por detrás de los laterales rivales una y otra vez, casi siempre con Kadioglu y Gomez como protagonistas en esas combinaciones.

Wieffer, muy fino entre líneas, filtró otro pase que dejó a Gomez en posición de centrar atrás. El corte hacia la frontal encontró de nuevo a Hinshelwood, esta vez con todo para firmar el segundo. Su remate se marchó alto.

Gomez también se asoció con Kadioglu en una jugada que terminó con el poste temblando. El turco atacó el espacio, se perfiló y estrelló su disparo contra la madera. La producción ofensiva por esas zonas, tan discutida tras la lesión de Minteh que se suma a la de Mitoma, empezaba a dar respuestas.

La entrada de extremos más puros como Ibrahim Osman y Zadok Yohanna, dentro del carrusel de cambios habitual de un amistoso, mantuvo el nivel de amenaza. Ambos se mostraron valientes, encararon y ofrecieron desborde natural por fuera, un matiz distinto al de los centrocampistas que habían ocupado esas posiciones de inicio.

Solidez atrás y un mensaje para el futuro

En la otra área, Bart Verbruggen respondió cuando le tocó. El guardameta realizó una intervención clara en cada tiempo ante Nicolo Carbiaghi y aseguró otra portería a cero en esta pretemporada.

Por delante de él, las sensaciones también fueron positivas. Luka Vuskovic y Boscagli formaron de nuevo una pareja sólida en la primera mitad, bien posicionada y sin conceder grandes opciones a Bologna.

Más allá del resultado, este último amistoso dejó una lectura táctica interesante: todo apunta a que De Cuyper será una pieza clave para ofrecer un tipo de amenaza diferente desde la izquierda, combinando su llegada con la movilidad de jugadores como Kadioglu y la energía de Rutter.

Albion se marcha así al viaje a Tromso con algo más que una victoria: una idea clara de cómo reinventar sus bandas mientras espera el regreso de sus extremos más determinantes.